domingo, 30 de diciembre de 2012

Keyla

¡Hola soñadores! Hoy os traigo un nuevo relato corto ^^ Así es que sin más os lo dejo ;) Por cierto ¡Feliz Navidad! y que espero que mañana entréis bien al año ;D


Keyla
—Esta niña no sobrevivirá en este mundo. Es mejor que muera ahora que el que sufra el resto de su vida —dijo el anciano médico.
—¡NO! —dijo ella—. Sobrevivirá. Será fuerte y me tendrá a mí para apoyarla siempre.
—Yanis, sabes que haría lo que fuera porque las cosas no fueran así, pero no está en nuestras manos. La harán sufrir toda su vida, sólo porque es diferente del resto y cuando el comité elfíco la descubra: morirá. ¿Es esa la clase de vida que quieres para tu hija?
—No, pero tampoco quiero…
—Yanis —dijo interrumpiéndole—, si no lo hacemos nosotros lo harán ellos. Sabes como son.
—Pues la esconderé del comité elfíco, nunca la encontrarán —dijo con mirada desafiante.
En ese momento entró en la pequeña sala otra elfa, con un bebé entre sus brazos que no paraba de llorar.
—Madre, creo que tiene hambre. No sé qué más hacer para que pare de llorar.
—Tráemela, cariño.
Yanis cogió a su hija en brazos. La amamantó hasta que la pequeña quedó saciada por completo y la depositó en su futura cuna. El anciano médico las observaba con aire pensativo.
—Yanis —le dijo—. Creo que hay una manera de que sobreviva y sea feliz, pero será difícil y muy duro. Y lo peor de todo: no sé con seguridad la existencia del lugar al que te enviaré, podría ser un viaje en vano.
—Háblame de él, haré lo que sea.
—Cuentan que hace mucho tiempo nació un niño en un poblado de hombres lobo. Ese niño creció y cuando llegó a la edad del cambio y se transformó en lobo, ese lobo no tenía pelo. No fue aceptado por los demás y tuvo que huir para no morir.
»Cuentan que en su larga huida encontró a más como él: que no habían sido aceptados por su comunidad y habían huido para no morir. Su larga huida acabó en un viejo castillo. Al hombre lobo se le ocurrió que podía transformar ese castillo en un colegio en el que se podría educar a todos aquellos seres que no habían podido ser educados porque habían estado toda su vida huyendo. Si consiguieseis llegar hasta allí, quizás la niña podría ser feliz.
—Partiremos mañana mismo. Y no podrás decirme nada que lo impida.
—Yanis tienes que descansar.
—No descansaré hasta que sepa que mi hija va a vivir en un mundo en el que nadie será cruel con ella por ser diferente.
—Como quieras, pero espera al menos un par de días para que estéis lo suficientemente descansadas y preparadas para el viaje, ¿de acuerdo?
—Está bien.
—¿Ya te has decidido por un nombre?
—Keyla, se llamará Keyla.
               
 Eso es todo! Pasad una agradable nochebuena ^.^

lunes, 24 de diciembre de 2012

What doesn´t kill you makes stronger: Capítulo 5

¡Hola soñadores! Antes que nada os deseo que tengáis una muy, muy feliz navidad, que os regalen muchas cosas y sobretodo que disfrutéis de estos días en familia :3 Y ahora sí, antes de que Darkiel, mi seguidora más fiel, me mate os dejo un nuevo capítulo de esta novela como regalo de navidad. ¡Que lo disfrutéis!



Capítulo 5
Soñar es gratis
[Lily]
Es de noche. Todo está oscuro y el bosque solo me produce pesadillas. Lo que antes era un hermoso bosque con un riachuelo atravesándolo, flores por todas partes e insectos jugando aquí y allá, se ha convertido en uno de esos bosques que salen en las pelis de miedo. Desde la ventana de la cabaña oigo como el viento sopla, moviendo las ramas de los árboles y provocándome algún que otro susto, al pesar que el ruido es de alguien que se acerca. Los animales nocturnos tampoco ayudan a que me calme, se compinchan con el viento provocando más sonidos terroríficos. JK ¿dónde diablos te has metido? A este chiquillo no hay quien lo entienda, llegamos y sale corriendo dejándome sola; vuelve a la cabaña ¡y luego se vuelve a ir! ¡No para quieto un momento! Que iba a buscar comida decía, fijo que se ha ido de vuelta a un súper a robar algo y yo de mientras aquí, asustada por nada como una idiota. ¡Puñetero bosque!, da un miedo… Y JK no viene, a que le han pillado y se lo han llevado de vuelta al reformatorio.
Oigo de nuevo ruidos de ramas rompiéndose fuera. Tranquiiiila, seguro que son otra vez los animalejos esos, no pasa nada. Oigo los ruidos más cerca, cada vez más cerca de la puerta. Cojo mi pequeña maleta y me escondo tras la puerta. Si le doy un maletazo con suerte lo dejo inconsciente, sea quien sea. La puerta se abre de golpe y pego un bote, no tengo tiempo ni de reaccionar porque al abrirse la puerta entra el chiquillo que lleva dos días volviéndome loca, queriendo asustarme. Jasper se ríe a carcajada batiente y yo le pego un puñetazo por la gracia.
—¡IDIOTA! ¿Sabes el susto que me he pegado?
—Sí, ya lo he visto. Has pegado un bote… —dice mientras sigue riéndose.
—Míralo qué gracioso, que bien se lo pasa él solo.
—Reconoce que ha sido muy buena, menudo bote tú.
—Sí, sí… ¿Has traído algo?, me muero de hambre.
—Sí, unos sándwiches. Aunque estarán fríos, el pueblo está lejos.
—Me sirve, pero los has robado ¿verdad? Así solo nos perseguirán más.
—No, yo nunca robo. Todo lo tomo prestado. Y además tenías hambre ¿no? Pues come.
—¿Sí? ¿Y cuándo pretendes devolvérselos, tío listo?
—Cuando me toque la lotería.
—Claro, ¿no? —digo mientras me parto de risa.
—¡No te rías!, iba en serio. Algún día me tocará la lotería.
—Claro y yo tendré un súper chalet con una súper piscina.
—Quién sabe, podría ser.
—Bueno soñar es gratis, también podemos soñar que una familia nos acogerá y viviremos tranquilos sin tener que huir de nadie.
—No —dice rotundo.
—¿No quieres tener una familia que te quiera de verdad?
—Eso son patrañas, nadie en su sano juicio querría adoptar a alguien como yo. Nadie ha querido hacerlo nunca, siempre me devolvían. Como si fuese un muñeco de usar y tirar.
—Lo siento —le digo de corazón—. Sé lo que es eso. A mí también me lo hacían pero al final encontré una familia que parecía quererme de verdad. Resultó ser tan falsa como las anteriores —noto como las lágrimas empiezan a asomar a mis ojos y me giro para que no me vea.
[Jasper]
Mierda. No sé por qué he dicho eso. No debería haber dicho eso. ¡Joder! Me prometí a mí mismo no volver a confiar nunca en nadie para evitarme el daño y otra vez lo estoy haciendo. No sé qué tiene Lily que me hace querer confiar en ella. No volveré a hacerlo. Nunca más. Ha sido un pensamiento en voz alta pero ya está, no volveré a contarle nada más sobre mí.
—¿Te has terminado eso? —digo cambiando de tema.
—¿Qué?
—El sándwich.
—Eh, sí.
—Trae ya tiro yo el plástico.
Se hace el silencio. Igual me he pasado, he sido demasiado brusco con ella. No quería, pero tenía que hacerlo. No puedo volver a confiar en alguien y que luego me falle de nuevo. Porque la gente parece buena pero solo finge, tras un tiempo se muestran como realmente son y te pegan la estocada por la espalda.
—Es tarde, será mejor que descanses mañana será un largo día.
—¿Adónde iremos?
—Lejos, donde nadie nos encuentre.
—¿Y eso es…?
—Solo seguiremos avanzando hasta que nos den por perdidos, entonces cada uno podrá irse por su lado.
—Pero…
—Descansa, anda. Tú duerme ahí, era la cama de mi hermana. Yo dormiré aquí.
Me acuesto en mi antigua cama, recordando lo cómoda que era, lo había olvidado. Cierro los ojos y miles de recuerdos me llegan a la mente. Mi hermana y yo jugando alrededor del bosque al pilla-pilla o ese otro juego que tanto le gustaba, el escondite se llamaba si mal no recuerdo: mi padre, mi hermana y yo intentando pescar algo en el pequeño arroyo que atraviesa el bosque.
—JK —oigo que me llama Lily cuando ya estaba apunto de dormirme soñando con mis felices recuerdos.
—Mmmm… —murmuro medio dormido.
—Gracias, por todo —susurra.
Cierro de nuevo los ojos y vuelvo a sumergirme en mis recuerdos, en los momentos que pasé con ella, mi hermana, los últimos recuerdos.


Eso es todo! Besosos de osos!





miércoles, 12 de diciembre de 2012

Nueva sinopsis: No mires atrás

¡Hola soñadores! Lo sé, os debo capis, o historias. Y también sé que dije que nunca subiría en entradas las sinopsis sino que lo haría cuando crease la página correspondiente a ese libro. También sé que dije que me centraría en What doesn´t kill you make stronger y en las apariencias engañan, peeeeero resulta que hoy, estando en clase mientras pensaba en mis cosas y no prestaba atención al profe xD me ha venido a la cabeza una historia. Y he tenido que escribir la sinopsis sí o sí. La cosa es que tenía que compartirla, porque aún no sé ni si la empezaré ni si lo hago cómo lo haré xD pero fue cómo "Se me ha ocurrido algo fantástico, vamos yo desde luego me leería". Algo así, dejando mi enorme ego a un lado :P Así es que decidí solo por esta vez compartir la sinopsis, para ver qué os parece (:


Corre. No pares de correr. Huye. Nunca pares, no puedes dejar que te atrapen, que te descubran. Tienes que huir, correr, esconderte, Que no te encuentren o estarás muerto. Tú única posibilidad de supervivencia es correr. Sin mirar atrás. No mires atrás.

En el pueblo de Jake algo extraño está pasando. Unos seres de colores han invadido el país. Nadie sabe qué está pasando. Han sido separados del resto del mundo, nadie puede entrar ni salir del país. La única forma que tiene Jake de vivir es saltar la barrera, pero no será fácil. Tienen ojos en todas partes, las paredes ven y escuchan.

¿Qué os parece? ¿Os llama la atención? JAJAJA Os mando besosos de osos!


domingo, 9 de diciembre de 2012

Primer premio del blog!

¡Hola soñadores! Bueno ya sabéis que estoy super super ocupada últimamente, pero como pronto llegarán las vacaciones... espero poder traeros ahí muchos muchos capis ¡muchísimos! ^.^ Por el momento os dejo por aquí el primer premio del blog y espero actualizar de nuevo durante esta semana (: Y si no puedo hacerlo... tener por seguro que desde el día 20 que empiezo las vacaciones por navidad algo cae!^^ En fin a lo que iba este primer premio del blog me lo ha otorgado Fernanda de Porque simplemente, me gusta leer! ¡Mil gracias, chica!  *________*

Liebster Awards


Se trata del premio de los onces xD (Solo yo le digo así xD) Porque te hacen once preguntas que debes contestar, luego debes hacer tú once y nominar a once personas. Peeeeeeeero como vuelvo a ir con algo de prisa ¬¬ Tan solo contestaré las preguntas que me tocaron xP ¡Empecemos!

1. ¿Playa o monaña?

Montaña :3 Naturaleza, animales. ¡Mi mundo! :3 xD

2. ¿Twitter o Facebook?

Twitter, obviamente el facebook es un cotilla ¬¬

3. ¿ Época en la que te gustaría vivir?

En... en realidad me daría igual la época siempre y cuando fuese un mundo del de los libros de fantasía ^. ^

4. ¿E-book o libro impreso?

Libro impreso, aunque acostumbro a leer en ebook, no dispongo de tantos libros impresos T.T

5. ¿Chico/a ideal?

Castaño, de ojos verdes... JAJAJA Okey no. Que sea divertido, sobretodo que NO sea un cursi romántico  que no sea demasiado bueno, es decir que no sea de los que siempre siguen las normas... Mmm... supongo que también me van los que son orgullosos xD Y... sí, ahí lo dejo.

6. ¿Como te definís?

Como una chica loca, loca, LOCA, hiperactiva, divertida, feliz, que no para quieta, con muy mala uva si me haces enfadar, nada romántica.... A la que siempre le gusta ayudar, tan tonta que nunca sabe decir que no a nada.... Sí, creo que ya (:

7. ¿Autor preferido?

Laura Gallego García de los españoles y de los de fuera J.K. Rowling :3

8. ¿Lugar del mundo al que no podrías dejar de ir?

¡OH DIOS! ¡A ROMA! Amo ese lugar, es mi sueño no cumplido.

9. ¿Película favorita?

Matilda, mi vecino totoro y Peter Pan en todas sus versiones xD

10. ¿Mayor sueño?

Ser escritora ^.^

11. ¿Como te imaginas en 10 años mas?

Sentada frente a la compu escribiendo algo, mientras hago tiempo para ir a mi propia clínica veterinaria (regentada por mí *.*). Viviendo en un enorme rancho lleno de animales y con una librería de las de las pelis... a ser posible viviendo en Roma *__________*. Y diría más cosas pero me las guardaré para mí :P

Besosos de osos!




lunes, 3 de diciembre de 2012

Relato corto: Aquella noche

¡Hola soñadores! ¡Guau! Esta semana ha sido super estresante no he tenido tiempo para nada, pero por fin pos traigo algo, lo escribí ahce un tiempo. Nuestro profe de biología quería que escribiéramos (odibujaramos obviamente decidí escribir) algo relacionado con un río y... me salió esto. No es que esté muy orgullosa del relato, de hecho no me gusta para nada, pero al menos si lo subo posteo algo y esto no parece tan abandonado xP


               Aquella noche
Recuerdo perfectamente aquella noche. Yo estaba sola en casa, me había mudado hacia muy poco a una pequeña casa alejada de la ciudad. Estaba en el monte, junto a un precioso río. Aquella noche, empecé a oír ruidos extraños provenientes del río mientras me encontraba cenando en el salón. Me asomé por la pequeña ventana con forma de ojo de buey de la cocina, pero no vi nada fuera de lo normal.
Continúe cenando como si nada hubiese pasado, pero los ruidos no cesaban. Decidí aventurarme en el oscuro bosque e investigar la procedencia de estos extraños sonidos.  Me aventuré en el oscuro bosque, con el miedo metido en el cuerpo. Todo estaba oscuro y, por tanto, no veía muy bien; los extraños ruidos podrían ser cualquier cosa, aunque parecían más bien peticiones de ayuda y quejidos.
Afiné más el oído intentando llegar hasta la fuente del sonido, sumergiéndome a gatas en la oscura noche, al amparo de los árboles. Por fin, creí haber hallado la fuente del pedido de auxilio y eché a correr, tropezando con ramas, troncos y demás relieves del suelo. Caí pero me levanté y seguí corriendo, ahora estaba segura ¡alguien se ahogaba en el río! ¡Tenía que ayudarle!
Pero llegué demasiado tarde, para cuando conseguí sacar al pequeño río del agua ya no respiraba. Le hice los primeros auxilios, pero después de varios intentos seguía igual, además de que ya no tenía pulso. Oh, vamos, por favor, pensé en voz alta, no puede ser verdad.
Tal vez si hubiese salido de casa antes hubiese conseguido salvarlo, no lo sé. El caso es que no lo conseguí y que llamé a la policía para que se lo llevasen, no sabía quién era pero no podía hacer nada más. La policía me explicó, pocas horas después, que se llamaba Michael y que se había escapado de casa. Sus padres, destrozados, no hacían más que culpar a los policías, con el dolor reflejado en sus ojos. A pesar de todo nada cambiaría, él ya estaba muerto y eso no se podría cambiar.
Pocas horas después ya habían organizado un entierro y yo fui invitada al mismo. Tal vez porque sus padres se sentían en deuda conmigo por haberlo encontrado, a pesar de no haber podido salvarlo, no lo sé. Vestida toda de negro, como suele acontecer en estos casos me dirigí hacia el cementerio.
Recuerdo que cuando el coche funerario se dirigía ya por la carretera con el ataúd para llevarlo al cementerio, descarrilló y el ataúd cayó de vuelta al río, que se encontraba por debajo de la ladera en al que se había construido la carretera. Los padres de Michael se quejaron por la poca profesionalidad del conductor del coche, aunque no sirvió de mucho. Al fin consiguieron sacarlo de nuevo y enterrarlo en una pequeña parcela del cementerio destinada a su familia.
Pero desde entonces no he podido volver a bajar al río, desde aquella misma noche, la de después del cementerio, el fantasma de Charlie me persigue cada vez que me acerco. Tal vez sea porque no supe escucharle y llegar a tiempo, nuevamente no lo sé. Lo único que sé es que cada vez que me acercó oigo voces pidiendo auxilio, y posteriormente puedo ver el ataúd sumergiéndose de nuevo. He llegado a pensar que estaba loca, lo que también puede ser, pero sé que desde esa noche nada es igual.

Eso es todo! Besosos de osos!


jueves, 22 de noviembre de 2012

Relato corto: A different Christmas Story

¡Hola soñadores! Queda poco menos de un mes para navidad! (y para que termine mi plazo para terminar la novela :$) Así es que para celebrarlo (? Os voy dejando por aquí un relato corto referente a ese tema para actualizar esto un poco hasta que termine el  nuevo capi^^


A different Christmas Story
—¡Mamá, papa! ¡Rápido, es Navidad!
—¿Ya ha venido Papá Noel, cariño? —le dice somnoliento su padre cogiéndolo en brazos—. Vamos a mirar, pues.
—¡Sí! ¡Vamos mami! —dice el niño intentando arrastrar a su madre también tras de sí.
—Ya voy, ya voy. En seguida bajo, ir bajando. —Dice conteniendo las lágrimas.
Bajan todos al salón. El salón tiene las paredes pintadas de un naranja vivo, con el suelo de madera. Cortinas blancas adornan el ventanal que era una espléndida vista de la calle. Fuera todo está cubierto una capa blanca, y se pueden ver las demás casas y jardines adornados con luces. Renos de luces, árboles… Incluso se ve algún Papá Noel escalando hasta alguna ventana, algo rezagadillo el pobre.
Giro de vuelta al salón, ha cambiado bastante. Ahora un árbol adorna la parte derecha del salón, junto a una antigua chimenea. Unos estantes de madera, cubiertas de libros, trastos, y demás objetos, se encuentran a ambos lados de esta. Y unos sofás de terciopelo blanco al fondo tras una mesa de madera y cristal terminante decorarlo.
No es el mismo, no es mi salón. Ya no.
El niño coge el primer regalo que ve y le da vueltas, buscando el nombre. Cuando lo encuentra lo pone apartado de los demás, repartiéndolos en montoncitos para cada persona. Con la ilusión con que se ven los regalos con tres años, la misma ilusión con la que lo hacía yo.
Cuando acaba se los reparte a sus padres y empieza a abrir los suyos, ajeno al sufrimiento de sus padres que no pierden la sonrisa por no quitarle la ilusión a su hijo, aunque sus ojos muestren tal tristeza.
Intenta acercarme y abrazarlos, pero sólo consigo atravesarlos. Se estremecen, como si al haberlos atravesado les hubiese caído un jarro de agua fría.
Llaman a la puerta y mi padre se levanta a abrir. Una brisa entra dentro de la casa, llevándose parte del calor que esta guardaba. En la puerta, el dueño de la casa habla con un señor vestido por montones de capas, como si de una cebolla se tratase. Su pelo negro y bastante corto asoma bajo un gorro de invierno, y su blanca piel, apenas visible, contrasta con sus brillantes ojos verdes.
—Vamos Charlie, venga. No podéis veniros abajo cada Navidad. Ya han pasado cinco años, hay que levantar cabeza —dice entrando en la casa.
—Lo sé, pero es muy difícil. No es tan fácil perder a una hija y seguir como si nada. Ven, vayamos al salón.
—Molly, oh, vamos —dice abrazándola Charlie.
—Mami ¿Qué te pasa? ¿Estás triste? ¿Está triste tío Charlie?
—Claro que no, se ha emocionado. No pensaba que Papá Noel le trajese tantos regalos.
—No llores mami, eres muy buena por eso tienes tantos.
—Ven aquí, anda peque —dice mi madre cogiéndolo en brazos—. Te quiero mucho, ¿vale?
—Ven, chiqui. Vamos al jardín a probar ese coche tan chulo que te han regalado. Ponte el abrigo.
Salen al jardín y mis padres se quedan en el salón, veo que mi padre se levanta y coge un álbum de fotos.
—Mira —le dice abriéndolo y mostrándole un par de fotos. Las fotos no muestran a los tres felices, mi primer cumpleaños, mis primeros pasos… Cientos de fotos que muestran lo felices que fuimos juntos—. ¿Ves todas estas fotos? Éramos muy felices con ella y nunca la olvidaremos. Siempre seguirá siendo nuestra niña. Pero ahora también tenemos a Mike y tenemos que ser tan felices con él como lo fuimos con ella ¿vale? —dice mientras la abraza, animándola.
Después de esto sé que mi lugar aquí ha acabado. Ya no debo estar aquí, ellos ya son felices de nuevo, y no me queda nada más puede hacer. Me doy la vuelta y me alejo de vuelta a mi mundo.

¡Besosos de osos!


lunes, 12 de noviembre de 2012

Las apariencias engañan: Capítulo 9

¡Hola soñadores! Sí a los de las sombras también :P Hoy os traigo el capítulo siguiente, de esta novela^^ Y ya estoy escribiendo el capi 10 ¡yey! Sin más os lo dejo:


Capítulo 9
D
olor, cuerpo molido, moretones que han pasado del morado a un color verdoso, sangre seca, e incluso algunas pequeñas cicatrices. Eso es lo que descubre Sandra en Jake al ir a despertarlo a la mañana siguiente. El rostro del muchacho se crispa en una mueca de dolor cuando se intenta incorporar.
—Jake, ¿qué te ha hecho? —le dice Sandra apenada.
—No es nada, maitia. Es mucho peor lo que te hace a ti.
—Pero Jake…
—Estoy bien, de verdad no te preocupes por mí. ¿Cómo estás tú hoy? No te habrá pegado mientras yo dormía, ¿verdad?
—No, es que… Ya sé que está prohibido y que si nos pilla tu padre nos pegará una paliza descomunal a los dos. Pero es que el suelo es tan frío que…
—Ven —dice haciéndole un hueco en su cama y levantando la  sábana—. Metete aquí y descansa por una vez. Si entra que entre, mientras estés conmigo no te pasará nada. Te lo prometo. —La besa.
En una comisaría alejada de ese lugar
—Señora se lo vuelvo a repetir, todo lo que sabíamos ya se lo hemos dicho.
—Exijo hablar con el jefe de comisaría.
—Señora ya le he dicho que ahora mismo no puede atenderle.
—¡Y nosotros ya le hemos dicho que ustedes no trabajan una mierda! Quiero encontrar a mi hija, joder. Hoy en día se le llama policía a cualquier vago.
—Oiga disculpe, que hacemos lo que podemos y si no le gusta nuestra forma de trabajar ahí tiene la puerta.
—¡Bien! ¡La buscaré yo mismo! Está claro que si quieres algo tienes que hacerlo por ti mismo. —Añadió Jasper esta última frase murmurando en voz baja.
—Cálmate, querido. Comisario solo queremos que nos de la ubicación de la casa.
—Señora la casa está precintada, no pueden acercarse a ella.
—Por favor… —suplicó.
—Está bien, acompáñenme.
En casa de un ángel y un demonio
Lucas y Raúl se encuentran desayunando en la mesa de la cocina. Han quedado dentro de una hora con Annie, que ha ido a la comisaría a por información.
—¿Crees que conseguirá algo de información?
—Estamos hablando de una comisaría, por favor. No es tan fácil obtener datos. Mucho menos si se trata de una cría.
—Sabes que no es tan cría. Puede que lo consiga —dice Raúl esperanzado.
—¡Oh, por favor! No lo conseguirá. Y lo sabes.
—No podrás quitarme las esperanzas.
—¡Bah! Me voy a ver la televisión.

*****
Un par de horas después suena el timbre de su casa y los dos se miran. Raúl se dispone a abrir la puerta:
—¿Quién?
—¡Abre por Dios! Que está lloviendo y me estoy empapando entera.
—¿Sabes? Hay un invento llamado paraguas, la gente lo usa en días de lluvia para evitar mojarse —dice Lucas, acercándose.
—Já, já y já. Sabes que yo nunca uso paraguas.
—¿Has conseguido averiguar algo?
—Pueeeeees…. Sí y no.
—¿Cómo? O es sí o es no. No pueden ser las dos cosas.
—A ver he descubierto algo y no lo he descubierto. Me explico —dice ante la cara de estupefacción de los dos chicos—. He ido hasta allí y he visto que estaban también los padres de Sandra. Estaban hablando con el comisario. Entonces se han marchado con el llevándose unos papeles, pero en la mesa en la que estaban habían unos pocos papeles más así es que me he acercado y…
—¡¿Has robado unos informes de una comisaría?!
—Raúl tranquilízate, la chica solo está aprendiendo del mejor maestro.
—No los he robado —dice sacándole la lengua a Lucas—. Les he tomado fotos con el móvil para poder leerlos cuando quiera.
—Pero, ¿tienes una idea de lo que has hecho? Eso seguro que es ilegal.
—Bueno y si lo es, ¿qué? Nadie se va a enterar. —Dice a la defensiva.
—Bueno y ¿qué ponía en los dichosos papeles?
—En realidad no ponía gran cosa. Solo información sobre el caso, fechas, horas, y una dirección.
—Vamos nada importante, ¿veis? Si al final no ha servido para nada. Más vale que lo dejemos por el momento.
—Espera… ¿has dicho dirección?
—Sí, aquí hay una dirección que pone… —dice sacando su móvil— sí, pone algo sobre que esta es una posible ubicación. Lo están investigando. Creen que puede ser una casa encubierta dónde tengan secuestrada a Sandra y a otras chicas. ¿Creéis que deberíamos….?
—Sí.
—No.
—Decidíos, ¿sí o no?
—Sí.
—No.
Los dos chicos se miraron con rabia.
—Bien entonces decido yo: sí. Fin de la discusión.
—Annie puede ser muy peligroso.
—No finjas preocuparte por mí. Sé lo que intentas y no lo vas a conseguir, ¿estamos?
—Tiene razón Annie, puede ser peligroso.
—Por ir a echar un vistazo no nos van a comer, ¿sabéis?
—La policía ya estará allí, no merece la pena.
—Ya… es que… tengo tantas ganas de recuperar a mi amiga que haría lo que hiciese falta.
En ese momento los tres se sobresaltan, ya que suena el teléfono de la chica. Esta contesta, pero al oír la voz al otro lado se queda sin habla.
—¿Quién es, Annie? —pregunta Raúl al verla tan pálida.
—No, no puede ser. 


¡Eso es todo! Besosos de osos!


viernes, 2 de noviembre de 2012

Las apariencias engañan: Capítulo 8

¡Hola soñadores! Después de darle vueltas, pensarlo, repensarlo, hablarlo con mis amigos... Decidí que ¡qué leñes! Es mi blog, es mi historia, y a mí me gusta y punto. ¿Que no llama la atención? ¿Que no gusta a la gente? y por eso no se lee, ni nadie la comenta. Me da igual, me jodió, sí bastante, lo que me pasó con la última entrada, fue bastante chasco, la verdad. Y con lo pronto que me desanimo estuve por seguir escribiendo solo para mí y cerrar el blog. Pero aquí estoy, resurgiendo de las cenizas (? porque estoy segura de que ahí fuera hay alguien a quien sí le gustará la historia, solo que todavía no la ha descubierto, y eso es lo único que me importa. Así es que dejando de lado el discursito que me he montado, os dejo el capítulo ocho para que cuando esa persona a la que le guste la historia llegue lo disfrute :P

Capítulo 8
En casa de un ángel y un demonio
L
ucas da vueltas por el salón, de vez en cuando le echa una mirada de reojo a Raúl. Este también le mira, pero tampoco dice nada. De repente, Lucas explota:
—¡¿Por qué Raúl? ¿Por qué coño has hecho eso? ¿Por qué le has dicho nada?! ¿Por qué tenías que jodernos a los dos? No podías contentarte con haber perdido honestamente y haberlo aceptado, no el señorito tenía que coger y pedirle perdón. Siempre hacéis lo mismo. Siempre tenéis que pedir perdón los ángeles, ¿no? ¿Y qué harás cuando tú jefe se enfade contigo por haber perdido la apuesta?
—Tú lo has dicho, somos ángeles y los ángeles piden perdón, como también perdonan. A mí sabrán perdonarme, porque he hecho lo correcto, si yo he perdido ha sido honestamente. Tú, sin embargo, has ganado haciendo trampas, haciendo daño a una buena persona. ¿Entiendes lo que has hecho?
—Ajá —contesta en actitud de pasar de todo lo que le ha dicho.
Lucas sigue paseando por la habitación, de un lado para otro, al parecer está nervioso, aunque no se sabe el porqué. Llaman al timbre y Lucas por fin se sienta, malhumorado, mientras Raúl se dirige a abrir. Es Annie.
—Bien, empieza a cantar. Estoy esperando una explicación —dice mientras se cruza de hombros.
—¿Para qué quieres que cante? —pregunta extrañado.
—Que cantes no. Es una frase hecha, un dicho, significa que empieces a decir lo que me tengas que decir. —Dice exasperada.
—Ah, ya, está bien. Siéntate.
—Gracias, pero estoy bien así.
Raúl empezó a contarle todo. Que los ángeles y los demonios jefes infiltran a ángeles y demonios de grado menor en su mundo para tener mejor vigilados a los humanos, y que ellos dos habían sido elegidos para vigilar el secuestro de Sandra. Lucas escuchaba a regañadientes, no quería tener que ver nada con todo eso. Cuando su jefe se enterase de que había permitido que una simple humana descubriese su mundo y el porqué de que estuviesen allí, lo torturarían hasta que se cansasen de jugar con él, entonces lo matarían.
—Es decir, que me utilizasteis solo porque vuestros jefes os mandaron investigar el secuestro de mi amiga y dijisteis nos juntamos con ella y que haga todo el trabajo. Creía que los ángeles eran buenos y los demonios malos, me lo hubiese esperado de Lucas, pero no de ti.
—¡Mira, si al final la chica te va a conocer mejor que tú!
—Cállate, tú tampoco vas a salir ileso.
—Fueron nuestros jefes, ellos nos lo pidieron. Annie… lo siento, se suponía que no te podíamos decir nada.
—Un poco tarde chica, ahora ya lo sabes todo y los que se lo van a cargar vamos a ser nosotros.
—Bueno yo por vosotros, primero me utilizáis y después cargáis con las consecuencias, estamos en paz.
—¿Cómo?
—Que os perdono, pero solo porque ahora vosotros os la vais a cargar por haber jugado conmigo.
—La chica es lista.
—Cállate.
Después de aquello nuestros chicos no volvieron a discutir porque hubiesen utilizado a Annie, pero sí siguieron investigando el caso de Sandra. Annie les contó lo que había averiguado en la comisaría.
En una casa alejada de allí
Sandra y Jake bajan corriendo al comedor, bajo la atenta mirada de todos. Todas las chicas están sentadas en el suelo comiendo sobre unas cajas, siempre es igual, las sientan en el suelo y les dan las sobras de su comida para que se las repartan como puedan. A Sandra le han guardado un poco, pero Jake tiene que ir a la otra habitación a comer con su padre. Se despide apenado de todas y se dirige allí, no puede hacer nada por ellas, por mucho que quiera. En la otra habitación hay una mesa, una cocina y un frigorífico y una despensa cerrados con candado, para evitar que las chicas puedan robarles comida.
—¿Dónde has estado toda la mañana? No te he visto por ninguna parte. ¡Cómo me enteré de qué has estado otra vez con…
—He estado en mi cuarto, durmiendo. Ayer salí a correr por la noche y me acosté muy tarde, ¿algo más, padre? —dice, pronunciando la última palabra con desprecio.
—No me hables en ese tono, o sufrirás las consecuencias de tus actos, tú verás. Siéntate a comer. Esta tarde necesitaré que me ayudes otra vez. Van a llegar unas pocas más.
—¿Más? ¿Quieres joderles la vida a más chicas? —Dice alejándose, en vez de yendo a sentarse.
—¿Cuántas veces tengo que decirte que no me hables en ese tono? Te la estás jugando.
—Tú sí que te la estás jugando, algún día la policía te encontrará, y todo el dinero que estás sacando de esto se irá a la mierda y tú a la cárcel, entonces empezaré a ser feliz.
—Mientras vivas bajo el mismo techo que yo harás lo que yo te diga, ¿está claro?
—No, no está nada claro —dice cruzándose de brazos y desafiando su padre con la mirada.
—Ven aquí niñato, que vas a ver lo que es bueno.


jueves, 18 de octubre de 2012

Las apariencias engañan: Capítulo 7

Hola soñadores!!! Hoy vengo con el capítulo siguiente que os dije^^ Ya tengo hasta el nueve listos pero estoy viendo que si los subo muy seguido me va a volver a pillar el toro. Por lo que vamos a hacer una cosa hoy os voy a dejar el siete y si veo que tenéis muchas ganas de leer el capítulo 8, el sábado os lo traeré. Si, por el contrario, veo que os la repanchiga (perdón por la expresión u.u). No lo subiré hasta el martes o.... hasta que me apetezca. Porque como sabéis yo me desanimo pronto si veo que no llama la atención y me parece que no gusta nada de nada... y es que si a nadie le gustaría seguir leyéndolo ¿para qué lo voy a subir? Lo escribo y me lo quedo para mí solita ¡Qué leches!


Capitulo 7

En casa de un ángel y un demonio unas horas antes


L
ucas y Raúl acaban de ver como Annie salía de su casa dando un fuerte portazo.
—¡Dios! ¿Sabes lo que más me jode de todo esto?
—¿Qué has herido a una buena persona? ¿Qué le has utilizado? ¿Qué va a sufrir como nadie?
—No. No es tan buena persona, quiero decir, lo que más me jode es que encima nos ha robado una toalla. —Dice poniendo cara de cómo si estuviese realmente ofendido.
—Mira, prefiero no contestarte. Voy a desayunar. —Dice desganado.


A la mañana siguiente en casa de Sandra


Los padres de Sandra desayunan en silencio en la cocina. De repente suena el timbre. Los dos se miran, no esperaban a nadie. “Quizás sea la policía”, piensa ella. El timbre vuelve a sonar.
—Ya voy yo.
Se dirige hacia la puerta de casa y abre sin preguntar quién es, ni mirar siquiera. Pero se lleva una decepción al ver que quien les ha timbrado no ha sido la policía, si no una chica de aproximadamente la misma edad que su hija.
—Hola, esto… ¿es usted la madre de Sandra?
—Sí, ¿por qué? ¿Han averiguado algo más? ¿Y por qué te envían a ti a decírmelo? ¿No eres un poco joven?
—No, quiero decir sí. Bueno la verdad es que yo venía porque… Estoy preocupada por Sandra —dice improvisando—. En el instituto no nos quieren decir nada. Sólo nos han dicho que ha sido secuestrada y… sé que para usted no debe de ser plato de buen gusto hablar de ello, pero pensé que quizás usted podría decirme algo más.
—Está bien. Pasa —dice dejándole paso hacía dentro.

Annie entra dentro de la casa. Las paredes están pintadas de un naranja claro y el suelo está hecho de mármol. Rose le dirige hacia el salón y le ofrece asiento.
—¿Quieres algo para tomar? ¿Café, té…?
—Sí, un café con leche estaría bien, si no es mucha molestia.
—No, claro que no. Cariño, ¿puedes venir al salón? —Dice hacia la cocina—. Y trae dos cafés con leche.
Al poco rato Jared va al salón con los dos cafés, los ofrece y se sienta.
—Muchas gracias, querido —dice cogiendo la taza que este le ofrece—. Esta es Annie una compañera de Sandra. Estaba preocupada porque en el colegio no les cuentan gran cosa.
—¡Y, ¿qué es lo que quiere?! —Dice explotando—. A nosotros tampoco nos cuentan gran cosa. Lo único que sabemos es que nuestra hija, nuestra única hija, nuestra niña, ha sido secuestrada, que la tenían encerrada en una casa a las afueras de la ciudad, donde al parecer la maltrataban y, por si eso no fuera poco, ahora la han arrastrado a otra casa, cuando esos cabronazos han visto el peligro venir. Bueno, y que no es la única chica de su edad que ha sido secuestrada este año.
—Y, ¿no saben dónde está esa casa? ¿Solo saben que está a las afueras de la ciudad? No quiero parecer impertinente, pero quizás si lo supieran podrían relacionar datos y averiguar algo más. Aunque quizá me estoy metiendo donde no me llaman.
—No, tienes razón. Debimos preguntar dónde estaba, si la policía no va a hacer nada pronto tendremos que hacerlo nosotros. Bueno, Annie, si nos disculpas, será mejor que vayamos otra vez a la policía.
—Eh, sí, sí, claro.
Annie salé de la casa casi a regañadientes. Ella quería haber ido con ellos a la policía. “¿Y si les sigo?”, piensa. Y solo le falta pensarlo medio segundo para hacerlo. Aunque su plan surge un giro de ochenta grados cuando se da cuenta de que ellos van a ir en coche y eso le dificulta la forma de seguirles. Pero finalmente llega a la comisaría y escucha como hablan de las demás chicas secuestradas. El comisario tiene todos los datos del caso en un cajón de su despacho. “Tengo que conseguir esos papeles”, piensa Annie. Está trazando el plan, o intento de plan, para conseguirlos cuando le suena el móvil: es Raúl.

—¿Qué quieres?
—Lo siento.
—Con tu sentir no me vale, quiero una explicación. ¡Necesito respuestas! ¿Por qué unos… bueno, ya sabes, se iban a hacer amigos míos? ¿Por qué un… se iba a acostar conmigo? ¿Por qué no me acuerdo de eso si tampoco bebí tanto, creo yo? Bueno eso es cosa mía, más bien. Pero necesito saber por qué narices me habéis utilizado así.
—Ven a casa —suspira—. Te explicaré lo que pueda.

En fin a ver si así surte efecto.... Besosos de osos^^


miércoles, 17 de octubre de 2012

Las apariencias engañan: Capítulo 6.

Hola!!^^ ¡Por fin he conseguido saber por dónde quería seguir esta historia por lo que ya he corregido los últimos capítulos que me faltaban^^ Durante estos días os traeré unos cuántos más de esta novela. He decidido que me voy a centrar más en esta y en la de "What doesn´t kill you make stronger" por lo que lo siento mucho por los que les gustaban más las otras, pero como ya os comenté pretendo ganar la apuesta y terminar una novela antes de final de año y quiero que sea una de esas dos. Para así poder decirle ¡Já! ¿Has visto? ¡Te apostaste que no podría y lo conseguí! :P En fin, os dejo por aquí el capítulo 6^^


Capitulo 7

En casa de un ángel y un demonio unas horas antes
L
ucas y Raúl acaban de ver como Annie salía de su casa dando un fuerte portazo.
—¡Dios! ¿Sabes lo que más me jode de todo esto?
—¿Qué has herido a una buena persona? ¿Qué le has utilizado? ¿Qué va a sufrir como nadie?
—No. No es tan buena persona, quiero decir, lo que más me jode es que encima nos ha robado una toalla. —Dice poniendo cara de cómo si estuviese realmente ofendido.
—Mira, prefiero no contestarte. Voy a desayunar. —Dice desganado.
A la mañana siguiente en casa de Sandra
Los padres de Sandra desayunan en silencio en la cocina. De repente suena el timbre. Los dos se miran, no esperaban a nadie. “Quizás sea la policía”, piensa ella. El timbre vuelve a sonar.
—Ya voy yo.
Se dirige hacia la puerta de casa y abre sin preguntar quién es, ni mirar siquiera. Pero se lleva una decepción al ver que quien les ha timbrado no ha sido la policía, si no una chica de aproximadamente la misma edad que su hija.
—Hola, esto… ¿es usted la madre de Sandra?
—Sí, ¿por qué? ¿Han averiguado algo más? ¿Y por qué te envían a ti a decírmelo? ¿No eres un poco joven?
—No, quiero decir sí. Bueno la verdad es que yo venía porque… Estoy preocupada por Sandra —dice improvisando—. En el instituto no nos quieren decir nada. Sólo nos han dicho que ha sido secuestrada y… sé que para usted no debe de ser plato de buen gusto hablar de ello, pero pensé que quizás usted podría decirme algo más.
—Está bien. Pasa —dice dejándole paso hacía dentro.

Annie entra dentro de la casa. Las paredes están pintadas de un naranja claro y el suelo está hecho de mármol. Rose le dirige hacia el salón y le ofrece asiento.
—¿Quieres algo para tomar? ¿Café, té…?
—Sí, un café con leche estaría bien, si no es mucha molestia.
—No, claro que no. Cariño, ¿puedes venir al salón? —Dice hacia la cocina—. Y trae dos cafés con leche.
Al poco rato Jared va al salón con los dos cafés, los ofrece y se sienta.
—Muchas gracias, querido —dice cogiendo la taza que este le ofrece—. Esta es Annie una compañera de Sandra. Estaba preocupada porque en el colegio no les cuentan gran cosa.
—¡Y, ¿qué es lo que quiere?! —Dice explotando—. A nosotros tampoco nos cuentan gran cosa. Lo único que sabemos es que nuestra hija, nuestra única hija, nuestra niña, ha sido secuestrada, que la tenían encerrada en una casa a las afueras de la ciudad, donde al parecer la maltrataban y, por si eso no fuera poco, ahora la han arrastrado a otra casa, cuando esos cabronazos han visto el peligro venir. Bueno, y que no es la única chica de su edad que ha sido secuestrada este año.
—Y, ¿no saben dónde está esa casa? ¿Solo saben que está a las afueras de la ciudad? No quiero parecer impertinente, pero quizás si lo supieran podrían relacionar datos y averiguar algo más. Aunque quizá me estoy metiendo donde no me llaman.
—No, tienes razón. Debimos preguntar dónde estaba, si la policía no va a hacer nada pronto tendremos que hacerlo nosotros. Bueno, Annie, si nos disculpas, será mejor que vayamos otra vez a la policía.
—Eh, sí, sí, claro.
Annie salé de la casa casi a regañadientes. Ella quería haber ido con ellos a la policía. “¿Y si les sigo?”, piensa. Y solo le falta pensarlo medio segundo para hacerlo. Aunque su plan surge un giro de ochenta grados cuando se da cuenta de que ellos van a ir en coche y eso le dificulta la forma de seguirles. Pero finalmente llega a la comisaría y escucha como hablan de las demás chicas secuestradas. El comisario tiene todos los datos del caso en un cajón de su despacho. “Tengo que conseguir esos papeles”, piensa Annie. Está trazando el plan, o intento de plan, para conseguirlos cuando le suena el móvil: es Raúl.

—¿Qué quieres?
—Lo siento.
—Con tu sentir no me vale, quiero una explicación. ¡Necesito respuestas! ¿Por qué unos… bueno, ya sabes, se iban a hacer amigos míos? ¿Por qué un… se iba a acostar conmigo? ¿Por qué no me acuerdo de eso si tampoco bebí tanto, creo yo? Bueno eso es cosa mía, más bien. Pero necesito saber por qué narices me habéis utilizado así.
—Ven a casa —suspira—. Te explicaré lo que pueda.

Próximamente el Capítulo 7 ;) Besosos de osos^^