jueves, 28 de junio de 2012

Hacia la luz Azul. Capítulo 4

Hola, hola soñadores^^ Os traigo el capítulo 4 de esta historia.


Capítulo 4
—¿Qué pasa?
—Bueno, ¿te acuerdas de dónde nos dijo la policía que la habían encontrado? Pues no creo que ella fuese hasta allí por sus propios medios. Necesito averiguar quién lo hizo.
—La verdad es que yo tampoco lo creo, la conozco y sé que no lo hizo. Pero Annie no somos detectives ni nada por el estilo. ¿Por dónde pretendes que empecemos?
—Esperaba que se te ocurriese algo a ti.
—Pues la llevas clara, lo único que se me ocurre es que mataré a quién lo haya hecho.
—Empecemos por la excursión, ¿vale? Fuimos todo tercero y todo cuarto. Empecemos por ahí. ¿Dónde estaban todos cuando Emily desapareció?
—No fue nadie de cuarto, eso es seguro. Estabais todos en el lago.
—¿Piensas que pudo ser alguien de tercero?
—Es posible. ¿Hubo alguien que no la buscase?
—No, de eso estoy segura. Todos la buscamos. Además no creo que haya nadie en tercero que tenga la sangre tan fría como para hacerle eso a Emily.
—¿No eras tú la que me ha propuesto investigar? Pues entonces empecemos por ahí. Vamos.
—Pero, ¿adónde quieres ir ahora?
—¡A investigar!
Salimos del hospital corriendo, yo siendo arrastrada por Jake. No tengo ni la más remota idea de adonde quiere ir a parar, pero yo dejo que me arrastre detrás de él. Finalmente llegamos a su casa. Su padre está durmiendo, por las horas que son no me es de extrañar con las horas a las que trabaja. Jake me arrastra hasta su habitación y me pide que me siente.
—¿Se puede saber para qué narices hemos venido a tu casa?
—Toma —, dice entregándome un papel y un bolígrafo—. Tú calla y apunta.
Se sienta frente a su ordenador y entra en Internet, después de un rato en el que busca yo que sé qué me empieza a dictar nombres. Son los nombres de nuestros compañeros de tercero, ahora adivino que está en la página web del colegio. Él me dicta y yo apunto los nombres, uno tras otro, sin dejarme ninguno.
El resto de la tarde lo pasamos recordando aquel fatídico día, pensando dónde estaba cada una de aquellas personas. Finalmente, nos queda una lista de quince personas a las que investigar.
—Puff… hay demasiados datos que desconocemos.
—¿Por ejemplo?
—Pues a ver sabemos que Claire no estaba porque estaba enferma, pero ¿y qué sabemos de Sam? ¿Tú la conoces? Porque yo ni siquiera sé quién es y así uno no se puede poner a investigar. Tenías razón, no somos detectives y de aquí no vamos a sacar nada en claro —digo tirando los papeles, frustrada.
—¡Hey! No te rindas. Vamos, Annie, lo hacemos por mi novia, que resulta que también es tu mejor amiga. No puedes abandonarla, y si no luchas por averiguar que pasó aquel día la estarás abandonando.
—Tienes razón, sólo es que todo es demasiado… borroso. Será mejor que me vaya a casa, necesito descansar. Y tú haz lo mismo, ni se te ocurra volverte ahora al hospital, no puedes pasarte toda la vida allí, ¿okey?
—Está bien. No iré.
—¿Me lo prometes?
—Palabra de honor —dice sonriendo.
—Me gusta verte así, es la primera vez que sonríes desde que pasó todo esto.
—Ven te acompaño a la puerta —dice evitando mi comentario.

*****
Es por la mañana, mis padres ya han salido, tenían que coger un avión a las seis para no sé que viaje importante. Tendré la casa para mí sola durante cuatro días. Me levanto y me voy a la ducha. Y tras vestirme y desayunar voy al instituto.
Cuando llego se me acerca Jasper, que me saluda:
—¿Qué tal?
—No me puedo quejar. ¿Tú?
—Tirando, ya sabes. ¿Haces algo el sábado?
—Ir a ver a Emily.
—¿Y después?
—Ni idea, ¿por?
—Tengo partido.
—Iré a verte, prometido.
A Jasper le encanta el fútbol, y a mí me llama su animadora personal, no hay partido suyo al que yo falte.
—Cuidado, se acerca Sophie —me dice.
—¡Hola, chicos! ¿Qué tal está Emily?
—¿Desde cuándo te importa Emily? La odias desde sexto curso.
—Me ofendes, Annie. Sólo quiero saber que tal está después del accidente, si ya se ha despertado, he oído que si lo hace no podrá recordar nada —, dice con falsa preocupación. Y es entonces cuando me doy cuenta.
—¿Dónde estabas aquel día?
—En la playa, ¿dónde iba a estar sino?
—¡Sabes perfectamente de lo que te hablo! ¿Dónde estabas cuando ella desapareció?
—Con Sam.
—¿Estás segura? Porque ni te vi a ti en esos momentos ni le vi a Sam.
—Vamos, Annie cálmate —, me dice Jas.
—¡No quiero calmarme! ¿Fuiste tú verdad?
—No sé de qué me estás hablando.
—Lo sabes perfectamente —digo con desprecio.
—Creo que el accidente te ha afectado demasiado. Preguntaré a los demás.
Y se marcha. Estoy segura de que ha sido ella, tiene que haber sido ella. Nadie más tendría la sangre tan fría como para hacer eso. ¿Cómo he podido ser tan idiota? Lo tenía delante de mis narices.
—¿Dónde está Jake?
—Supongo que estará llegando, sabes que siempre llega tarde.
—Tengo que ir a buscarle —digo nerviosa.
—¡Por Dios, Annie, relájate!
—Pero Jasper, Sophie… —digo comenzando a llorar.
—Hey, tranquila —me abraza—. Ya pasó, ¿vale? Tranquilízate y después me cuentas que pasa, ¿vale?
—¿Por qué haces eso? —me separó y me secó las lágrimas.
—¿El qué?
—Estar ahí siempre que te necesito, aunque no te lo diga.
—Porque me importas, es simple.
Sonríe y yo sonrío con él. Me encantan los hoyuelos que se le forman cuando lo hace. Se lo cuento todo, absolutamente todo, a él no puedo esconderle nada. Jasper escucha con calma cada una de mis palabras y cuando termino simplemente dice:
—Os ayudaré.


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