jueves, 26 de julio de 2012

Cazadores de dragones. Prólogo.

Hola, hola soñadores! Bueno la encuesto dio que sí queréis que los suba, así es que de momento os dejo el prólogo de una de las nuevas novelas^^ Y en cuanto tenga un ratillo les crearé sus páginas respectivas, lo ordenaré todo y os las iré subiendo :)


Prólogo
En el pico de la montaña Ghillie una pequeña dragona estaba incubando su huevo. Estos dragones sólo ponían huevos cada dieciséis años y el suyo estaba a punto de eclosionar. De entre las nubes surgió, de repente, un enorme helicóptero negro con una enorme estrella dorada estampada.
La dragona rugió protegiendo su huevo. Pero el helicóptero estaba decidido a arrancar el huevo de las fauces de su madre como fuera.
La dragona alzó el vuelo, con el huevo entre sus garras y empezó una dura persecución aérea. De un momento a otro la dragona desapareció de la vista de los cazadores, perdiéndose entre el follaje de un gran bosque. Cuando volvió a aparecer, el helicóptero le lanzó unos dardos paralizantes que acertaron en el blanco, provocando la caída en picado del joven reptil.
El helicóptero aterrizó, próximo al cuerpo soñoliento. De él bajo un hombre vestido por completo de negro y con la crueldad gravada en sus ojos, en los que se podía ver aún la visión de todos los dragones que había matado. Echó un vistazo a la dragona y soltó una maldición:
—¿Dónde diablos está el huevo? ¡Qué rastreen el bosque! —Ordenó con su potente voz masculina—. ¡Quiero es huevo!
—¿Qué hacemos con ella, señor?
—Matadla, sacadla de mi vista. Que la maten, y vendan su piel en el mercado negro. ¡Sólo quiero ver ese puñetero huevo!

Un abrazo!




sábado, 21 de julio de 2012

Reflexión.

Hola, soñadores^^ Gracias por haber dejado vuestras opiniones en la encuesta n.n Hoy vengo con una reflexión que escribí anoche, espero que os guste:


Reflexión
F
racasado. Perdedor. La sociedad te margina así, en el momento en el que fracasas pasas de ser una persona normal a ser un fracasado. Tienes gente a tu lado, gente que te apoya cuando esto pasa, pero también tienes otras personas que creías que eran tus amigos y te das cuenta que no lo eran, que te han abandonado porque has fracasado. Y el mundo se te viene encima, todo se cae a pedazos y sólo ves oscuridad. Ni una pizca de luz. Te sumes en una depresión de la que nadie puede ayudarte a salir. Bueno miento, sí hay alguien: tus amigos, tu familia. Gente que te quiere y te aprecia a pesar de tus fracasos. Y es cuando ves la luz y cuando, por fin, ves cómo salir de ese pozo de amargura. Porque sí: hay mucha gente que es cruel, pero mira a tu alrededor. También tienes mucha gente que te quiere y te aprecia. Nunca lo olvides.

La voy a añadir a la pestaña relatos, para que la podáis leer cuando queráis :) Eso es todo por ahora^^ Abracines! (:


viernes, 20 de julio de 2012

ETRUME: Capítulo 1.

Hola, soñadores. Sí lo sé tengo este blog casi abandonado, pero últimamente entre una revisión y otra que tengo que hacer se me hace imposible escribir u.u Y no creáis que no me fastidia ¬¬ En fin he estado reescribiendo el primer capi de esta novela, sentía que la tenía más abandonada que las otras, y que a este capi le faltaba algo. Así es que lo escribí de vuelta, es un poco más largo, pero creo que queda mejor, además me encanta con qué acaba el capi MUAHAHA! Sí, lo sé soy muy mala :P Aprovecho para pediros que, por favor, contestéis en la encuesta que voy a poner en el lateral derecho del blog. Estoy escribiendo dos novelas más... sí, sé lo que estáis pensando esta chica no para, pero qué le voy a hacer amo escribir y no puedo impedir que me surjan nuevas ideas y odio dejarlas por ahí sueltas :P Además también estoy escribiendo una especie de fanfic y pues quiero saber sus opiniones con respecto a postearlas por aquí. Sin más os dejo el capi:


Capítulo 1
M
e he pasado la noche en el hospital, no me he querido separar de su cuerpo. Supongo que se llevarán hoy su cuerpo: para investigar las causas del asesinato.
A mí supongo que me llevarán con lo servicios sociales para decidir dónde me colocan, puesto que no tengo más familia. Nunca llegué a conocer a mis abuelos y mi padre murió hace tres años. Fue en un accidente de avión; no hubo supervivientes.
La habitación está muy silenciosa, es normal, pero no me gusta que haya tanto silencio. Me recuerda que mi madre se ha ido, que ya no va a volver. NUNCA.
Es la típica habitación de hospital, hay dos camas, separadas por cortinas y dos pequeños sofás, uno a cada lado de la habitación.
Una de las camas está vacía, en la otra se encuentra el cuerpo de mi madre: la trajeron aquí al llegar para intentar reanimarla. No lo consiguieron. Quisieron llevarse el cuerpo enseguida, pero lo dejaron ahí cuando les supliqué que me dejasen despedirme de ella. Llevo toda la noche llorando. No creo que me queden ya lágrimas.
La puerta se abre de repente y entra una de las enfermeras, acompañada de dos hombres.
—Es la hora —, me dice—. Espera fuera.
Echo una última mirada dirigida al cuerpo de mi madre, para despedirme, y salgo de la habitación. Cuando me encuentro fuera me dirijo hacia unas sillas que hay fuera y me siento a esperar, no sé bien el qué.
Después de esperar un rato, veo que vuelven a salir con el cuerpo y que se lo llevan por el pasillo. No sé que habrán estado haciendo ahí dentro.
Veo que se acerca alguien por el pasillo: es una chica. Tiene una corta cabellera negra. Sus ojos son de un azul intenso y es bastante alta. Lleva una camiseta azul sin motivos y de manga larga, unos vaqueros de color claro y unos zapatos con plataformas. Seguramente será por eso que parece tan alta.
—¡Hola! Eres Lily Yalímels, ¿verdad? —Dice con voz amable.
—Yo me llamo Kate, soy policía. Yo investigaré e caso de tu madre. El caso es que los servicios sociales tiene una familia de acogida que está dispuesta a acogerte. Ahora te voy a llevar con ellos, pero antes quería hablar contigo.
»No te preocupes por nada, ¿vale? Vamos a encontrar al asesino de tu madre. Y se te tendrá informada de todo para que te vayas tranquilizando. Sé que todo esto es difícil, pero lo superarás —añade con una sonrisa.
¿Pero y ella qué sabrá si lo superé o no?
—Gracias —consigo decir sin parecer demasiado borde. Se levanta y me mira, indicándome que ya nos avmos. Echamos a andar por los interminables pasillos, hasta que al fin salimos del hospital
*****
Después de lo que parecen horas, por fin llegamos. Kate para el coche frente a una casa y nos bajamos.
Es una casa bastante grande. Por fuera es toda azul, con el porche y los marcos de las ventanas blancos; me recuerda al mar. En el porche esperan los que, supongo, serán mi familia de acogida. Ella tiene el pelo largo y rizado, de un rojo intenso; tiene una gran sonrisa que le cubre toda la cara. Lleva una camiseta azul con un jersey blanco y corto, que deja entrever parte del estampado de esta, unos vaqueros y unas botas marrones que le llegan hasta la rodilla. Parece bastante joven, no tendrá más de treinta años. Él parece igual de joven, quizás un poco menos que ella. Es moreno y de ojos verdes. Lleva una camisa de cuadros con unos vaqueros.
—¡Hola, Lily! —me dice ella de forma efusiva, se nota que está emocionada—. Yo me llamo Kim y él es Harry.
—Hola.
—Todavía está un poco conmocionada. Es posible que le cueste un poco.
—Es comprensible. Esta mañana han traído algunas de tus cosas y tenemos que hablar del resto de ellas. ¿Sabías que tu madre tenía testamento hecho? Aunque supongo que estarás cansada. ¿Prefieres subir a tu habitación a descansar?
—Sí, por favor.
—Bien, pues sígueme. Kim, cariño ¿arreglas tú las cosas con Kate? —me dice Harry.
—Sí, sí, tranquilo. Ves con ella.
Harry abre la puerta principal del todo, también blanca, y me hace un gesto con la mano indicándome que entre. Lo primero que veo al entrar son unas escaleras que llevan al piso de arriba, también blancas. Estoy empezando a pensar que esta familia tiene cierta obsesión con el blanco. La habitación a la derecha de la entrada es un pequeño saloncito, y la de la izquierda es una habitación de matrimonio. Supongo que será la de Harry y Kim. Debajo de las escaleras hay un pequeño aseo. Harry me lo va enseñando todo, para que me sea familiar, me dice. Al otro lado de las escaleras, en su parte trasera, se encuentra la cocina, con una puertecita que da al jardín trasero. Por fin subimos las escaleras; la parte de arriba solo tiene un par de habitaciones y un baño mucho más grande.
Harry me indica cuál es mi habitación y se despide para dejarme descansar. Mi habitación está pintada de morado, aunque dispone de pocos muebles. Hay un pequeño armario, un pequeño escritorio y una cama, todos estos muebles blancos, cómo no. Ahora estoy completamente segura: están obsesionados con el blanco.
Veo que hay varias de mis cosas sobre la cama, como me ha dicho antes Kim. Las dejo en el suelo y me tumbo, la verdad es que estoy realmente cansada.

*****

Tardo horas en despertarme y cuando lo hago ya ha oscurecido. Tengo tanta hambre que me comería un hipopótamo, llevo sin probar bocado desde ayer. Aunque es culpa mía, he sido yo quien se ha negado a comer.

Bajo las escaleras despacio, intentando no hacer mucho ruido. Veo una luz que proviene del salón y me dirijo hacia allí.

—Ya te has despertado, debías de estar muy cansada. ¿Tienes hambre? —Asiento con la cabeza—. Ven, prepararemos algo —dice Kim mientras se levanta y se dirige hacia la cocina.
—¿Dónde está Harry? —digo tras buscarlo unos minutos.
—Oh, ha salido. Trabaja en el centro comercial, es portero. Vigila que nadie entre a robar. Tiene turno de noche, no volverá hasta mañana por la mañana.
—Espera un momento, pero, ¿qué hora es?
—Las diez, has pasado el día durmiendo —dice mientras fríe un filete y unas pocas patatas.
—Es que he pasado la noche en vela.
—Pues venga que hay que recuperar energías: a comer. —Añade tras servirme la cena en un plato.
En cinco minutos me lo he comido todo y pido repetir, Kim me prepara más encantada. No debe de haber mucha gente que aprecie su comida.
Más tarde, mientras vemos la televisión en el salón, Kim me pregunta:
—¿Cuál es el colegio al que vas? ¿Está muy lejos de aquí?
—Voy al I.E.S Berdín. Aunque está bastante lejos de aquí, creo; el llegar del hospital hasta aquí se me ha hecho eterno y para llegar desde el insti hasta el hospital hay que pillar dos buses, por lo menos.
—Entonces estará a unas tres horas de aquí más o menos. Me temo que no puedes ir a un instituto que esté tan lejos, a no ser que quieras levantarte a las cuatro de la mañana. Te tendremos que cambiar al I.E.S Deflamads que está aquí al lado. Mañana iremos a pedirte una plaza para… ¿primero no?
—Sí, primero de la ESO.
—Perfecto, mañana iremos.

*****

Al día siguiente después de desayunar vamos al instituto. La secretaría que nos recibe es bastante borde, para qué engañarnos.
—Buenas tardes, venimos para matricular a Lily. He hablado con usted ésta mañana.
—Sí, ya me acuerdo. Rellene estos papeles.
—¿Tiene un bolígrafo?
—Tome el dichoso boli. Y ahora, si me disculpa. Tnego muchas cosas que hacer.
Unas horas después volvía a casa con la lista de los materiales necesarios. Me habían metido en 1ºC. Empezaría mañana mismo.
No es que me hiciese mucha gracia el tener que cambiarme de instituto, la verdad, tener que volver a empezar, con todo lo que ello conlleva. Aunque no perdía nada: allí no tenía amigos, ni familia, no tenía nada. Absolutamente nada. Estaba completamente sola con unos desconocidos que se preocupaban por mí e intentaban ayudarme, y se lo agradecía completamente-. No es que no me gustase que lo hicieran, es solo que ni siquiera los conocía, no sabía por qué lo hacían, aunque intentaba no ser muy borde con ellos, bastante hacían por mí. En ese momento empecé a notar como si alguien nos estuviese siguiendo, (recordar que iba de camino a casa, aunque estuviese sumida en mis propios pensamientos). Era más bien un presentimiento; alguien nos seguía, aunque no estaba segura del todo. Me giré de pronto y me fijé en cualquier cosa que pudiese esconder a alguien, pero no vi a nadie.
—¿Estás bien, Lily? —Me pregunta Karen preocupada.
—Sí, es que me ha parecido ver… No importa, seguro que no era nada.
En ese momento no me di cuenta de lo equivocada que estaba, tuvieron que pasar muchas cosas para que me diese cuenta.

Eso es todo^^ Abrazines (:


lunes, 16 de julio de 2012

Las apariencias engañan: Capítulo 6.

¡Hola, soñadores! Hacía mucho que no publicaba nada por aquí, bueno al menos a mí me ha parecido mucho tiempo xD La cosa es que últimamente me despisto, me pongo a hacer otras cosas y al final nunca escribo, de ahí que no haya subido nada en la última semana. Pero prometo intentar sacar más tiempo para escribir, lo hago más por mí que por vosotros que ya estoy cansada de no poder sacar tiempo para escribir por tener otros proyectos que hacer. En fin os dejo por aquí el capi 6. En capítulos más adelante voy a "experimentar" una cosa que se me ha ocurrido para esta historia e intentaré darle un giro inesperado.


Capítulo 6

Annie por fin se calma, entonces se da cuenta de que su pelo mojado le está mojando la camiseta. Se da la vuelta y mira hacia la casa en la que estaba hace tan solo unos minutos; se da cuenta de que se ha dejado la toalla. Se le ha caído mientras corría hacia el banco. Hace ademán de ir a buscarla, pero desiste al pensar en que Raúl o Lucas puedan verla. “No cojo la toalla, pero ¿qué hago? Me estoy empapando la camiseta y me voy a constipar. Bueno, ya pensaré en algo de camino a casa”, piensa.
En una casa alejada de aquel lugar
Sandra consigue por fin librarse. El padre de Jake le ha vuelto a obligar a hacerlo. Esta vez sí lo ha cumplido, le ha amenazado con pegar a una compañera nueva si no lo hacía. La chica la trajeron ayer a la madrugada y tiene quince años. Es la más pequeña del grupo. Si es que se puede llamar grupo a unas cuantas chicas secuestradas, claro. “Ya no les importa secuestrar a niñas pequeñas, antes les importaba pero ahora solo piensan en ganar dinero. Creen que se han montado un buen negocio”, piensa Sandra. No ha querido dejar que le pegasen, piensa que es demasiado pequeña para merecer estar aquí, aunque tampoco es que ninguna lo merezca, y que bastante tiene ya con lo suyo para tener que pagar por lo de los demás. Así es que se ha dejado hacer: lo ha sufrido todo en silencio, sin quejarse un momento.
Al salir se ha ido a la que se supone que es la habitación de las chicas, pero nadie diría que es una habitación. Las paredes pintadas de blanco se caen a pedazos. El suelo está formado por baldosas, muchas de ellas rotas. Encima de estas unas veinte mantas esparcidas por toda la habitación y en una esquina una lámpara sobre el suelo. Sandra coge una de las mantas, se sienta en el frío suelo y se cubre con ella. Siente el frío suelo bajo ella, pero no le importa. Ya nada le importa, excepto escapar de allí, el que no peguen a las demás chicas por culpa suya y, por supuesto, Jake. Jake le importa ya demasiado. Decide ir a buscarlo, con cuidado para que no los descubran. Si no podrían tener serios problemas.
Sube las escaleras que llevan a la habitación de Jake con sumo cuidado. Pero el crujir de las escaleras le delata. “El mal ya está hecho, sí me pillan me pillaron”, piensa mientras echa a correr escaleras arriba. Al llegar arriba apoya la oreja sobre la puerta. Silencio. Le parece que no hay nadie, pero abre la puerta sigilosamente: para asegurarse. Dentro no ve nada más que un bulto sobre la cama. Entra en la habitación, cerrando la puerta tras de sí. Se acerca de la cama y ve a un Jake, que duerme profundamente. Se sienta en el borde de la cama, procurando no despertarlo. Lo ve tan indefenso durmiendo que no puede evitar arroparlo. Mientras, su corazón late a cien por hora.
Permanece mirándolo hasta que Jake abre poco a poco los ojos. Dejando que se acostumbren a la luz que se filtra por la ventana. Jake sonríe al verla, a la par que se incorpora.
—¿Qué haces aquí?
—Pues venía a verte y a hablar contigo. Pero al parecer el señorito es un vago perezoso y prefiere dormir. —Dice poniendo, o intentando poner, cara de enfado.
—Es que tenía sueño. —Se excusa—. Pero, ¿qué ha pasado? ¿Te ha vuelto a hacer algo mi padre? —Dice preocupado.
—Sí, bueno no. Haber no me ha pegado, pero porque sí no lo hacía le pegaría a la nueva. Ya sabes, esa que vino a la madrugada.
—¿Entonces lo has hecho?
—¿Qué otra cosa iba a hacer?
Jake no contesta. Se acerca a ella y la abraza sin decir nada más. Es su forma de intentar reconfortarla y ella se lo agradece profundamente.
—Gracias maitia[1].
—Ya verás, un día vamos a irnos de aquí. Nos escaparemos.
—Sabes que hay seguridad por todas partes. —Dice poco  esperanzada—. Solo te dejan salir a ti, y solo por la parte de atrás, la que lleva al monte. Porque saben que por ahí no puedes avisar a la policía ni a nadie. Por allí no pasa nadie.
—Joder, no me seas tan negativa. Saldremos de esta, ya lo verás y volverás a ver a tus padres.
—¿Me lo prometes?
—Te lo prometo. —Dice poniendo la mano como si estuviese haciendo un juramento.
—¿Y me prometes también que seguirás estando a mi lado pase lo que pase?
—Nunca podría dejarte. Ni aunque quisiera.
Sandra le mira, emocionada. “Es lo mejor que se pueda encontrar“, piensa. Jake también la mira, fijamente. A esos ojos que le vuelven loco desde el día en que la vio. Jake cree que es el momento: acerca su cara poco a poco a la de ella y la besa. Ella no lo rechaza. Es un beso tierno y sincero, que ninguno de los dos olvidará nunca. A pesar de que los dos no son felices en aquel lugar, en aquellos momentos se consideran las personas más felices del mundo.
En casa de Annie a esa hora
Annie llega a casa, evitando la mirada de sus padres, que quieren saber que le ha pasado para llegar así. Ella solo les dice que no quiere hablar de ello y sube a su habitación. Dejando a sus padres más preocupados si cabe.
Annie entra en su habitación y se tumba en la cama a pensar. Al poco rato se duerme, cayendo así en un profundo sueño.
Se despierta a las pocas horas. Mira el reloj: las seis y veintitrés de la tarde. Ha dormido casi cuatro o cinco horas. Se acuerda de la pelea. Sigue aún tan molesta que ni siquiera tiene hambre. Entonces se le ocurre que seguirá por su cuenta. Mañana por la mañana irá a casa de Sandra y preguntará a sus padres. No será plato de buen gusto, pero solo así podrá averiguar más cosas. Sale de su habitación y se dirige a la cocina, si mañana tiene que investigar tendrá que hacer los deberes hoy y no se puede pensar con el estomago vacío, aunque no se tenga hambre.


[1] 1. Maitia: Cariño en vasco o euskera, idioma de España.

Eso es todo^^ Besos!



lunes, 9 de julio de 2012

Las apariencias engañan: Capítulo 5.

Hola, soñadores^^ Hoy vengo con el siguiente capítulo de las apariencias engañan. Aquí os lo dejo:


Capítulo 5

Esa mañana en casa de Raúl
Annie todavía intenta reaccionar, mientras espera la contestación de Lucas cuando le suena el teléfono. Son sus padres:
—Hola, cariño. ¿Vas a quedarte a comer en casa de Emily?
—¿Emily? —Pregunta, sin saber quién es.
—Sí, en la nota que nos dejaste anoche decías que te quedabas a dormir en casa de una tal Emily.
—¡Ostras, sí! ¿Puse Emily? Dios, que mal que estoy. —Dice disimulando y tratando de arreglarlo—. Emily es su hermana, yo estoy ahora con Kaitlyn que es con la que he dormido. No sé porque puse el nombre de su hermana. Bueno pues sí, me voy a quedar a comer, es que… me quiere enseñar un par de cosas. Ya sabes lo que me cuesta hacer amigos, papi. No quiero desaprovechar la oportunidad.
—Bien, pues hasta esta tarde.
—Adiós, papi. Un beso para ti y otro para mami. —Dice colgando—. ¿Y bien? —Pregunta a Lucas, que ha permanecido callado durante la conversación con sus padres.
—¿De verdad que no te acuerdas? ¿No recuerdas nada?
—Sí, recuerdo estar tomando algo contigo y con Raúl en un bar, y… borroso todo.
—Pero, ¿cómo tienes tan poca vergüenza?
—¿Perdona? Poca vergüenza, ¿por qué?
—No puede ser, no se acuerda. Haber como se lo explico. —Dice para sí—. Este… veamos… ¿tú eres virgen?
—Sí, creo. —Dice dudando—. ¡No me jodas Lucas! —Dice poniendo su cara entre sus manos.
—Sí, jodo Annie, sí jodo.
—¡Joder! —Alza la sábana y se mira. Esta vestida—. Bueno por lo menos no estaba tan borracha como para no volver a vestirme. ¿Te importa si me doy una ducha? Es para despejarme, si no me ducho por la mañana no soy persona.
—Sí, sí, claro. Es la puerta del fondo. Hay toallas limpias en un estante.
—Gracias. —Dice saliendo.
“Sé lo ha tragado, todo perfecto. Ahora piensa que lo hicimos y se comerá tanto la cabeza que dejará de pensar en encontrar a la dichosa Sandrita”, piensa mientras sonríe.
Al ir hacía la ducha Annie se cruza con Raúl:
—¿Qué haces saliendo de la habitación de Lucas? —Dice temiéndose lo peor.
—Luego cuando salga de la ducha te lo cuento, ¿vale? Antes quiero asimilarlo yo. O sino pregúntale a Lucas, igual él te lo explica mejor que yo. —Dicho esto vuelve a dirigirse hacia la puerta del final del pasillo.
Raúl abre de golpe la puerta de la habitación de Lucas. Una oleada de rabia le invade, algo no muy normal en él, puesto que es un ángel o, al menos, lo era hasta que llegó a la Tierra. Lucas lo mira, con esa mirada de indiferencia que tanto le caracteriza y sigue poniéndose los calcetines que usa para andar por casa. Al ver que Raúl simplemente le mira con ira, pero no le dice nada le pregunta.
—¿Desea algo el angelito? ¿Tal vez quería que le subiesen el desayuno a su habitación? Mucho me temo que ese servicio hoy no está disponible, vuelva otro día. Por favor.
—Já, já muy gracioso.
—Lo sé, tengo un muy buen sentido del humor. —Dice con orgullo.
—¿Qué le has hecho a Annie?
—¿Yo? Fue ella la que vino en mitad de la noche y se metió en mi cama. ¿Por qué? ¿Estás celoso?
—¿Celoso? Pero, ¿quién cojones te crees que eres? ¡Joder que solo tiene dieciséis años! ¡Tú podrías ser su abuelo, ostia!
—También tú podrías serlo. ¿Sabes? Creo que te estás volviendo demasiado humano. Le estas cogiendo cariño a la chica y sabes que no puedes, sabes que lo único que conseguirás con eso será sufrir cuando te tengas que ir y no vuelvas a verla.
—¿Te estás preocupando por mí? Eso no es muy propio de un demonio, tú también te estás volviendo humano. Aunque sigues siendo el mismo cerdo asqueroso que baja hasta la Tierra para satisfacer sus caprichos. ¡Aléjate de Annie, Lucas!
—¿Por qué debería hacerlo? Tú lo has dicho, me estoy volviendo cada vez más humano. Igual le estoy cogiendo cariño a la chica.
—Tú nunca cogerías cariño a nadie. —Dice con desprecio.
—¿Por ser un demonio? Quizás se me este pegando parte de tu esencia de ángel.
—¡Pero qué cojones se te va a pegar algo bueno a ti! ¡Lo único que eres es un puto demonio de mierda que solo piensa en si mismo!
—Ala que sí, que voy a desayunar. —Abre la puerta para salir y ve a Annie recién duchada, con el pelo aún mojado, pero recogido en una toalla en la cabeza, que está paralizada en la pared.
Raúl y Lucas se miran. Raúl no quiere ni imaginar el daño que puede causarle a Annie el haber oído todo aquello.
—¿Annie? ¿Estás bien? —Dice acercándose a ella.
—No me toques. Solo explícame que de qué narices estabais hablando.
Silencio.
—¡¿No pensáis contestarme o qué?! —Al ver que no contestan prosigue—. ¿Es verdad? ¿Tú eres un ángel y tú un demonio? ¿O es solo una broma pesada?
—No es una broma, soy un ángel. —Dice casi en un susurro.
—¿Y tú no piensas decir nada? —Le dice amenazadoramente a Lucas.
—¿Qué quieres que te diga ahora que ya lo sabes?
—¿Cómo que qué quiero que me digas? Pues que mi primera vez no ha sido con un demonio, que esto es toda una broma. Que tenéis la misma edad que yo y que tú estabas bromeando cuando has dicho que igual me estabas cogiendo cariño. —Otra vez los chicos no dicen nada, así es que esta prosigue—. Nunca os he importado ¿verdad?, solo me estabais utilizando para algo, ¡y quiero que me digáis para qué!
—Yo no te estaba utilizando, Annie. De verdad siento mucho que te hayas enterado así. Yo…
—Ahórrate las excusas. Me voy a casa y espero que no volváis a dirigirme la palabra nunca a no ser que sea para decirme para qué me queríais. —Dice mientras recoge sus cosas y sale llorando por la puerta de la calle. Sale corriendo hacia el primer banco que ve, huyendo de esa casa. Cuando llega al banco llora desconsoladamente, intentando desahogarse.


sábado, 7 de julio de 2012

Pregunta^^

Hola, hola soñadores^^ Hoy vengo con unas preguntas para haceros. Sé que muchos leéis, o al menos les echáis un vistazo, a las historias cortas y los capítulos de las novelas que subo, pero ninguno las comenta por lo que no puedo saber si os gustan y queréis que las siga subiendo o no. Por lo que os agradecería muchísimo que en esta entrada comentaseis diciéndome si queréis que siga subiendo tal novela o que deje de subirla. Y si mucha gente quiere que deje de subirla, lo haré :) Igual con las historias cortas, si preferís que deje de subirlas, solo decírmelo :)

Besos!


viernes, 6 de julio de 2012

Hacia la luz azul: Capítulo 5

Hola soñadores!!^^ Os traigo otro capitulo de esta novela^^


Capítulo 5
—¿Lo dices en serio?
—Tan en serio como que me llamo Jasper. Y ahora será mejor que vayamos a clase si no queremos llegar tarde.
Fuimos a clase de matemáticas y nos sentamos juntos. Al poco rato entró Jake, seguido de la profesora. No conseguí prestar atención, solo podía pensar en una cosa: Sophie. Estaba claro que había sido ella, solo podía haber sido ella.
Cogí mi bolígrafo favorito y empecé a escribir una lista en la libreta:
¿Cuándo fue la última vez vi a Sophie?
En las rocas, antes de que todos nos separásemos.
¿Por qué lo haría?
Porque la odia.
¿Quiénes más faltaban?
Claire, Alysson, Andrew, Bryan, Charlie, Chelsea, Connor, Dylan, Elizabeth, Eric, Tim, Evelyn, Ethan y Sam.
¿Qué podían estar haciendo en esos momentos?
Claire: estaba enferma, en casa.
Del resto no lo sé, pero es imposible que fuese Alysson.
La clase se acabó y los alumnos salieron sin que me diese cuenta.
—Ha sido Sophie —le dije a Jake en cuanto estuvimos los tres solos.
—¿Cómo lo sabes?
—¿Tú la viste buscándola? Porque yo no y te recuerdo que sienten un odio mutuo desde sexto curso.
—Pero eso no significa que fuese ella.
—No tiene una excusa creíble —seguí argumentando.
—No es que no quiera creerte Annie, pero creo que el hecho de que la odies tanto como Emily ha hecho que creas ciegamente que ha sido ella, sin pensarlo.
—Eso no es cierto —la rabia empezaba a inundarme la voz.
—Hablemos con todos, ¿de acuerdo? Con todos los de la lista y quizás saquemos algo en claro.
—Vale, pero Jasper nos ayudará.
—Me parece bien.

*****
Hacía días que no parabamos de preguntar a la gente. La gente nos tomaba por locos. Sólo los que habían conocido a Emily de verdad nos apoyaban. Hoy es sábado. Emily ya lleva tres semanas aproximadamente en coma. Y al parecer puede pasar mucho más tiempo hasta que despierte. Tenemos algunos “testimonios”, si es que se le pueden llamar así, que nos aseguran que tenemos que reducir la lista de quince que teníamos.
Como ya dije Claire estaba enferma, Sophie estaba con Sam (no es que me lo crea, pero Sam lo corrobora), al parecer ella y Sam se alejaron hasta la punta opuesta de donde estábamos nosotros y no se enteraron de nada hasta que empezaron a oír que la buscábamos, unos minutos antes de que llegase la policía, y al enterarse de todo se fueron a casa; Alysson sí la buscó aunque no la vimos, se fue a buscarla por la parte por la que bajamos a la playa, por eso nosotros, que la buscamos por la playa, no la vimos, (he de decir que de ella era de la que menos sospechaba, siempre ha sido muy simpática con Emily y conmigo y además fue a verla al hospital dos días después de que nos enterásemos de que estaba en coma). Andrew, Tim, Bryan, Charlie y Dylan se habían alejado también bastante, para poder darse un baño sin que los profesores les pillasen, y también se enteraron tarde; a Chelsea, Connor y Elizabeth tampoco los vimos, aunque sí que estaban buscándola. Eric, Evelyn y Ethan son los únicos de los que no hemos podido sacar nada en claro. Según han dicho ellos descubrieron una cascada, que supongo que sería en la que estuvimos nosotros, y con el ruido no se enteraron de nada, lo que resulta extraño porque para llegar hasta allí hubiesen tenido que vernos salir corriendo, cosa que no ocurrió.
Lo cierto es que no sé  por dónde continuar, no saco nada en claro. ¡Oh, vamos Emily! ¿Por qué no te despiertas de una vez y se acaba todo este suplicio?
Oigo como suena un teléfono. La música me suena, aunque no le presto mucha atención. ¡Espera un momento! ¡Pero si es mi móvil! Me falta tiempo para salir corriendo hacia mi habitación y contestar.
—¿Sí?
—¿Estabas despierta? —Es Jasper.
—Sí, hace rato.
—Menos mal. Oye que estaba pensando en si quedábamos esta tarde para dar una vuelta.
—Pues… iba a ir a ver a Emily. ¿Qué te parece si pasas a buscarme con la moto, vamos a verla un rato y después nos vamos a algún sitio a comer?
—Perfecto, en quince minutos estoy allí. —Cuelga.
Me visto y me termino de preparar y antes de que me dé cuenta Jasper ya está tocando el timbre.
—Mamá, papá, me voy. Volveré por la tarde, no vengo a comer. —Me despido.
—Pásalo bien, cariño.
El hecho de que sienta que mis padres prácticamente no se preocupan de lo que haga o deje de hacer, véase arriba.
—Hola, niño guapo —le saludo.
—Hola, chica guapa —me sigue el juego y me monto detrás de él en la moto.
Me abrazo a él para no caer y dejo que el viento me dé en la cara. Pierdo la noción del tiempo y en menos tiempo del que espero ya estamos en las puertas del hospital. Bajó de la moto y voy subiendo mientras Jasper se dedica a buscar un sitio dónde poder aparcar.
Subo a su habitación y saludo al chico de la entrada, el mismo chico al que Mike amenazó. Cuando llego veo que Jake ya está aquí. ¿Es que acaso lo dudabas?, me digo a mí misma. Voy entrar, pero oigo como habla con alguien.
—¿Con quién hablas, Jake?
—Con Emily, está aquí a mi lado.
Se me abren los ojos como platos. ¿Pero es que está loco? ¿Es que no ve que Emily está todavía dormida?
—Jake, cariño —digo con suavidad—. Emily está ahí —digo señalando la cama—. Está dormida.
—Que no, que está aquí a mi lado, ¿no la ves?
—Jake, Emily está acostada en su cama.
—Ya lo sé, pero la veo aquí a mi lado, creo que veo su espíritu o fantasma, como quieras llamarlo.
—¡¿QUÉ?!


martes, 3 de julio de 2012

La fiesta

Holaaaaaa, soñadores!!^^ Hacía mucho que no subía nada al blog, parecerá mentira pero las vacaciones me quitan más tiempo para escribir que los estudios. ¡Quiero hacer tantas cosas! Así es que solo encuentro ratillos para hacerlo. En fin, os dejo por aquí otro relato corto, lo escribí hace un tiempo, pero no lo termine. Y ahora ya lo he hecho^^ Creo que me ha influido bastante al terminarlo que estoy escuchando canciones bastante tristes (ya sabéis uno de esos puntos que le dan a uno). Ahí va:



La fiesta
—¡Porfa! ¡Porfa, porfa, porfa! Ven a la fiesta. —Me suplica mi amiga.
—Pero es que no puedo. No me dejan.
—¡Porfa! ¡No puedes dejarme sola en esto!
—Pero….
—Ni pero, ni pera, tía. Diles que te quedas en mi casa.
—Pero ¿y si llaman?
—Pues me llevo el teléfono inalámbrico en el bolso y les contestamos.
—¿Y tus padres?
—Estarán de viaje, no hay problema.
—Pero, ¿y si…?
—¡Oh, vamos! Prefiero que me digas que no quieres ir y punto. Ya no te quedan excusas que darme.
—Sí que quiero pero, ¿y si me pillan?
—Te quedas un año sin salir y listo. Pero después de esta fiesta merecerá la pena. Créeme.
—No tengo nada que ponerme…
—Yo te presto. ¿Eso es un sí?
—Es un tal vez.
—¡Sí! Te llamo luego voy a prepararlo todo. ¡Mañana es la fiesta, no lo olvides! Así que ves preparándote.
*****
A las seis en punto del día siguiente estaba ya en casa de Gwen. La fiesta empezaba a las diez, pero me había hecho ir cuatro horas antes para prepararnos.
Por fin llegamos a la fiesta, después de que mi queridísima amiga (nótese la ironía) se probase como cientos de vestidos y repitiese el proceso conmigo.
En la entrada de la casa había gente para parar un tren. Ya no quería imaginarme dentro. Abrimos las puertas y entramos.
Había unas escaleras a la derecha con un cartel pegado en la pared más cercano a las mismas que decía: «Cuartos oscuros». Al otro lado se veían unas puertas de cristal de dónde salían cientos de luces. Nos dirigimos hacia allí.
Habían improvisado una especie de pista de baile y un DJ pinchaba al fondo de la estancia.
Alguien me abrazó por detrás poniendo sus manos en mis ojos, impidiéndome verle.
—¿Quién soy? —dijo con voz masculina. Tardé un momento, pero lo reconocí. ¡No podía creerlo!
—¡Raúl! —grité, girándome a abrazarlo—. ¿Qué haces aquí? ¿No te habías mudado a la otra punta del país hace cuatro años?
—Volví ayer.
—¡Debiste llamarme! —dije mientras le golpeaba con los puños en un intento de enfado.
—Iba a ser una sorpresa —dijo mientras me sujetaba de las muñecas, impidiendo que le golpease—. Lo hablé con ella —indica señalando a mi  amiga.
De repente, de no sé sabe dónde, sale un muchacho corriendo y gritando:
—¡La policía! ¡Alguien ha llamado a la policía!
En cinco segundos todo cambia. La música y las luces se apagan. La gente empieza a correr y a chillar, presa del pánico. Yo me veo arrastrada a la calle por mis dos amigos. La gente coge sus coches y se dan a la fuga sin mirar siquiera por donde conducen. Las sirenas de la policía retumban en mi cabeza. Veo unas luces cegadoras y a más gente gritando y pienso: «Ya está. Es el fin». Pero cuando abro los ojos la escena ha cambiado de nuevo. Raúl está desangrándose en el suelo, debajo de un coche, con gente socorriéndole y yo he sido apartada a un lado y no tengo ni un solo rasguño. Me acerco corriendo a él y lo cojo entre mis brazos.
—¿Estás bien? —me pregunta con un hilo de voz.
—Shhhh. Calla. No hables. Te pondrás bien.
Pero sé que es imposible, se ha dado de lleno contra el coche. Un hilillo de sangre sale de su oreja. Lo he vuelto a perder y ya nunca podré recuperarlo de nuevo.
—Eres y siempre serás mi mejor amigo, te quiero —le susurro con lágrimas en los ojos, pero ya no me oye.
Con un grito que me desgarra la garganta lo dejo en el suelo y echo a correr, haciendo oídos sordos a las voces que me llaman. Me da igual todo, ya nada me importa. Nada tiene sentido. Todo es injusto. No quiero saber nada de ellos. Los odio. Los odio por haber permitido que esto ocurriese.