lunes, 12 de noviembre de 2012

Las apariencias engañan: Capítulo 9

¡Hola soñadores! Sí a los de las sombras también :P Hoy os traigo el capítulo siguiente, de esta novela^^ Y ya estoy escribiendo el capi 10 ¡yey! Sin más os lo dejo:


Capítulo 9
D
olor, cuerpo molido, moretones que han pasado del morado a un color verdoso, sangre seca, e incluso algunas pequeñas cicatrices. Eso es lo que descubre Sandra en Jake al ir a despertarlo a la mañana siguiente. El rostro del muchacho se crispa en una mueca de dolor cuando se intenta incorporar.
—Jake, ¿qué te ha hecho? —le dice Sandra apenada.
—No es nada, maitia. Es mucho peor lo que te hace a ti.
—Pero Jake…
—Estoy bien, de verdad no te preocupes por mí. ¿Cómo estás tú hoy? No te habrá pegado mientras yo dormía, ¿verdad?
—No, es que… Ya sé que está prohibido y que si nos pilla tu padre nos pegará una paliza descomunal a los dos. Pero es que el suelo es tan frío que…
—Ven —dice haciéndole un hueco en su cama y levantando la  sábana—. Metete aquí y descansa por una vez. Si entra que entre, mientras estés conmigo no te pasará nada. Te lo prometo. —La besa.
En una comisaría alejada de ese lugar
—Señora se lo vuelvo a repetir, todo lo que sabíamos ya se lo hemos dicho.
—Exijo hablar con el jefe de comisaría.
—Señora ya le he dicho que ahora mismo no puede atenderle.
—¡Y nosotros ya le hemos dicho que ustedes no trabajan una mierda! Quiero encontrar a mi hija, joder. Hoy en día se le llama policía a cualquier vago.
—Oiga disculpe, que hacemos lo que podemos y si no le gusta nuestra forma de trabajar ahí tiene la puerta.
—¡Bien! ¡La buscaré yo mismo! Está claro que si quieres algo tienes que hacerlo por ti mismo. —Añadió Jasper esta última frase murmurando en voz baja.
—Cálmate, querido. Comisario solo queremos que nos de la ubicación de la casa.
—Señora la casa está precintada, no pueden acercarse a ella.
—Por favor… —suplicó.
—Está bien, acompáñenme.
En casa de un ángel y un demonio
Lucas y Raúl se encuentran desayunando en la mesa de la cocina. Han quedado dentro de una hora con Annie, que ha ido a la comisaría a por información.
—¿Crees que conseguirá algo de información?
—Estamos hablando de una comisaría, por favor. No es tan fácil obtener datos. Mucho menos si se trata de una cría.
—Sabes que no es tan cría. Puede que lo consiga —dice Raúl esperanzado.
—¡Oh, por favor! No lo conseguirá. Y lo sabes.
—No podrás quitarme las esperanzas.
—¡Bah! Me voy a ver la televisión.

*****
Un par de horas después suena el timbre de su casa y los dos se miran. Raúl se dispone a abrir la puerta:
—¿Quién?
—¡Abre por Dios! Que está lloviendo y me estoy empapando entera.
—¿Sabes? Hay un invento llamado paraguas, la gente lo usa en días de lluvia para evitar mojarse —dice Lucas, acercándose.
—Já, já y já. Sabes que yo nunca uso paraguas.
—¿Has conseguido averiguar algo?
—Pueeeeees…. Sí y no.
—¿Cómo? O es sí o es no. No pueden ser las dos cosas.
—A ver he descubierto algo y no lo he descubierto. Me explico —dice ante la cara de estupefacción de los dos chicos—. He ido hasta allí y he visto que estaban también los padres de Sandra. Estaban hablando con el comisario. Entonces se han marchado con el llevándose unos papeles, pero en la mesa en la que estaban habían unos pocos papeles más así es que me he acercado y…
—¡¿Has robado unos informes de una comisaría?!
—Raúl tranquilízate, la chica solo está aprendiendo del mejor maestro.
—No los he robado —dice sacándole la lengua a Lucas—. Les he tomado fotos con el móvil para poder leerlos cuando quiera.
—Pero, ¿tienes una idea de lo que has hecho? Eso seguro que es ilegal.
—Bueno y si lo es, ¿qué? Nadie se va a enterar. —Dice a la defensiva.
—Bueno y ¿qué ponía en los dichosos papeles?
—En realidad no ponía gran cosa. Solo información sobre el caso, fechas, horas, y una dirección.
—Vamos nada importante, ¿veis? Si al final no ha servido para nada. Más vale que lo dejemos por el momento.
—Espera… ¿has dicho dirección?
—Sí, aquí hay una dirección que pone… —dice sacando su móvil— sí, pone algo sobre que esta es una posible ubicación. Lo están investigando. Creen que puede ser una casa encubierta dónde tengan secuestrada a Sandra y a otras chicas. ¿Creéis que deberíamos….?
—Sí.
—No.
—Decidíos, ¿sí o no?
—Sí.
—No.
Los dos chicos se miraron con rabia.
—Bien entonces decido yo: sí. Fin de la discusión.
—Annie puede ser muy peligroso.
—No finjas preocuparte por mí. Sé lo que intentas y no lo vas a conseguir, ¿estamos?
—Tiene razón Annie, puede ser peligroso.
—Por ir a echar un vistazo no nos van a comer, ¿sabéis?
—La policía ya estará allí, no merece la pena.
—Ya… es que… tengo tantas ganas de recuperar a mi amiga que haría lo que hiciese falta.
En ese momento los tres se sobresaltan, ya que suena el teléfono de la chica. Esta contesta, pero al oír la voz al otro lado se queda sin habla.
—¿Quién es, Annie? —pregunta Raúl al verla tan pálida.
—No, no puede ser. 


¡Eso es todo! Besosos de osos!


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