jueves, 22 de noviembre de 2012

Relato corto: A different Christmas Story

¡Hola soñadores! Queda poco menos de un mes para navidad! (y para que termine mi plazo para terminar la novela :$) Así es que para celebrarlo (? Os voy dejando por aquí un relato corto referente a ese tema para actualizar esto un poco hasta que termine el  nuevo capi^^


A different Christmas Story
—¡Mamá, papa! ¡Rápido, es Navidad!
—¿Ya ha venido Papá Noel, cariño? —le dice somnoliento su padre cogiéndolo en brazos—. Vamos a mirar, pues.
—¡Sí! ¡Vamos mami! —dice el niño intentando arrastrar a su madre también tras de sí.
—Ya voy, ya voy. En seguida bajo, ir bajando. —Dice conteniendo las lágrimas.
Bajan todos al salón. El salón tiene las paredes pintadas de un naranja vivo, con el suelo de madera. Cortinas blancas adornan el ventanal que era una espléndida vista de la calle. Fuera todo está cubierto una capa blanca, y se pueden ver las demás casas y jardines adornados con luces. Renos de luces, árboles… Incluso se ve algún Papá Noel escalando hasta alguna ventana, algo rezagadillo el pobre.
Giro de vuelta al salón, ha cambiado bastante. Ahora un árbol adorna la parte derecha del salón, junto a una antigua chimenea. Unos estantes de madera, cubiertas de libros, trastos, y demás objetos, se encuentran a ambos lados de esta. Y unos sofás de terciopelo blanco al fondo tras una mesa de madera y cristal terminante decorarlo.
No es el mismo, no es mi salón. Ya no.
El niño coge el primer regalo que ve y le da vueltas, buscando el nombre. Cuando lo encuentra lo pone apartado de los demás, repartiéndolos en montoncitos para cada persona. Con la ilusión con que se ven los regalos con tres años, la misma ilusión con la que lo hacía yo.
Cuando acaba se los reparte a sus padres y empieza a abrir los suyos, ajeno al sufrimiento de sus padres que no pierden la sonrisa por no quitarle la ilusión a su hijo, aunque sus ojos muestren tal tristeza.
Intenta acercarme y abrazarlos, pero sólo consigo atravesarlos. Se estremecen, como si al haberlos atravesado les hubiese caído un jarro de agua fría.
Llaman a la puerta y mi padre se levanta a abrir. Una brisa entra dentro de la casa, llevándose parte del calor que esta guardaba. En la puerta, el dueño de la casa habla con un señor vestido por montones de capas, como si de una cebolla se tratase. Su pelo negro y bastante corto asoma bajo un gorro de invierno, y su blanca piel, apenas visible, contrasta con sus brillantes ojos verdes.
—Vamos Charlie, venga. No podéis veniros abajo cada Navidad. Ya han pasado cinco años, hay que levantar cabeza —dice entrando en la casa.
—Lo sé, pero es muy difícil. No es tan fácil perder a una hija y seguir como si nada. Ven, vayamos al salón.
—Molly, oh, vamos —dice abrazándola Charlie.
—Mami ¿Qué te pasa? ¿Estás triste? ¿Está triste tío Charlie?
—Claro que no, se ha emocionado. No pensaba que Papá Noel le trajese tantos regalos.
—No llores mami, eres muy buena por eso tienes tantos.
—Ven aquí, anda peque —dice mi madre cogiéndolo en brazos—. Te quiero mucho, ¿vale?
—Ven, chiqui. Vamos al jardín a probar ese coche tan chulo que te han regalado. Ponte el abrigo.
Salen al jardín y mis padres se quedan en el salón, veo que mi padre se levanta y coge un álbum de fotos.
—Mira —le dice abriéndolo y mostrándole un par de fotos. Las fotos no muestran a los tres felices, mi primer cumpleaños, mis primeros pasos… Cientos de fotos que muestran lo felices que fuimos juntos—. ¿Ves todas estas fotos? Éramos muy felices con ella y nunca la olvidaremos. Siempre seguirá siendo nuestra niña. Pero ahora también tenemos a Mike y tenemos que ser tan felices con él como lo fuimos con ella ¿vale? —dice mientras la abraza, animándola.
Después de esto sé que mi lugar aquí ha acabado. Ya no debo estar aquí, ellos ya son felices de nuevo, y no me queda nada más puede hacer. Me doy la vuelta y me alejo de vuelta a mi mundo.

¡Besosos de osos!


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