martes, 26 de febrero de 2013

Anuncio, off topic (?): Extras

¡Hola soñadores! Sé que la semana pasada no subí nada como acostumbro a hacer ¡y es que estuve de viaje! Un viaje maravilloso que nunca olvidaré.  Pero hoy vengo a traer varios anuncios u off topics, porque ya era hora de anunciarlo después de repensármelo tanto xD 

Lo primero de todo ya podéis encontrar varios de los capítulos de mis obras en wattpad y pronto también los relatos, voy intentando subir capis para que estén al día las obras por allí y estén a la vez que aquí :) Y clicando aquí podréis ir a mi cuenta en wattpad por si se os hace más fácil seguirme por allí :)

Por otro lado quería preguntaros ¿qué os parecería que os trajese extras de las distintas historias? Con extras me refiero a pequeñas entrevistas a los personajes, fichas de ellos para que se les conozca mejor pequeños relatos con ellos como protagonistas pero que al no formar parte de la trama principal los dejo fuera..., etc :) Podéis dejarme por aquí vuestras opiniones. 

Y, por último, a partir de ahora podéis suscribiros al blog por email, ya que falla bastante las notificaciones que da blogger en el escritorio ¬¬ Y con esto termino todo! Besosos de osos!


domingo, 17 de febrero de 2013

Borrador (?

¡Hola soñadores! Hoy traigo... un relato (? un prólogo de algo (? La verdad, no lo sé. Solo sé que traigo algo, no sé el qué. Se podría decir que es un relato porque simplemente fue algo que se me ocurrió y no le veo mucho futuro, pero quién sabe tal vez se convierta en un futuro en parte de algo... No lo sé, solo sé que es algo que he escrito y que quería compartir para, como siempre, ver qué os parecía xP Ahí va:



Aún recuerdo ese día como si fuese ayer. Habíamos ido a la librería de la tía. Todos los meses me dejaba elegir un libro solo para mí. En aquel entonces solo tenía doce años y aún hoy sigo yendo todos los meses a por mi libro. Fue gracias a ella que me aficioné a la literatura.
Recuerdo que fue ese el día cuando lo descubrí. Estaba recorriendo las estanterías, las cientos y cientos de estanterías. Buscaba algo nuevo, algo distinto, algo que nunca antes hubiese leído. Y, de repente, lo vi. El tercero por la izquierda de la cuarta fila empezando por arriba. No parecía tener título ni autor, pero lo que me llamó la atención de él era que tanto la portada como la contraportada tenían un paisaje marino, que parecía tan real que te entraban ganas de sumergirte en él.
Intenté alcanzarlo, pero ni de broma llegaba. Entonces, cogí una de las escaleras correderas y la arrastré hasta allí. Cuando por fin conseguí acceder al libro no se soltaba, parecía estar enganchado a la estantería. De repente, sonó un ¡clac! y la estantería empezó a temblar. Quise gritar pero presa del pánico no me salía la voz. La estantería empezó a girar y yo me di la vuelta con ella, agarrándome con todas mis fuerzas.
Minutos después me encontraba en otra habitación, la estantería había girado. La nueva habitación tenía un gran sillón blanco en el centro y la recubría paredes de manera, —en ese momento supuse que las estanterías por detrás e hice bien—, exceptuando la única estantería de verdad, la que me había transportado hasta allí. El suelo era de baldosas blancas, y una alfombra de terciopelo azul estaba en el centro, bajo el sillón. Una gran lámpara se encontraba al lado de este último. En el otro extremo, una pequeña mesilla había y un cajón en lo alto de esta cerrado a cal y canto. Por último, se podía ver una miniestantería con unos pequeños libros.
Cogí uno y empecé a hojearlo pero al cabo de un rato la curiosidad por lo que había dentro del cajón fue demasiado grande. Decidí volver al día siguiente con herramientas apropiadas para abrirlo. Sabía que estaba mal y que debería haberlo preguntado antes a mi tía, pero algo me decía que lo que había ahí dentro me pertenecía. Una corazonada.
Al día siguiente volví a la extraña habitación y me di cuenta que los libros habían cambiado, —como harían cada vez que volviese a aquella habitación—. Después de intentarlo y reintentarlo, al fin, conseguí abrir el cajón.
Dentro se encontraba un hermoso colgante azul cielo. Estaba compuesto por una enorme gema redonda, que le confería todo el color al collar, y una pequeña cadenita de plata lo terminaba de componer. Al verlo no pude hacer por más que cogerlo y un cosquilleo me recorrió todo el cuerpo cuando lo hice. Me lo puse y, para poder verme, contemplé mi reflejo en la pantallita de mi móvil. No me quedaba mal.
Me gustaba comunicación sentir su contacto y me lo deje puesto. Me acerqué a la miniestantería y cogí el primer libro que pude, dispuesta devorarlo. Nada más abrirlo el colgante empezó a brillar con intensidad y un resplandor salió del libro. De un momento a otro me vi arrastrada, no sé ni cómo, al interior del libro, como si hubiese sido transportada a otra dimensión.

Besosos de osos!


domingo, 10 de febrero de 2013

What doesn´t kill you makes stronger: Capítulo 7

¡Hola soñadores! Hoy, por fin, puedo traeros un nuevo capi y es que desde que terminé los exámenes no he tenido ni un momento libre para ponerme a escribir u.u Pero ya puedo traeros este y estoy trabajando en el siguiente :3


Capítulo 7
Un susto de muerte
[Lily]
¡Por Dios! Creo que voy a morir, ¡qué calor! ¡Me va a dar algo! Llevamos todo el día caminando, no me quejo. Quiero decir, estoy cansada pero no me importa seguir caminando si así JK se salva. Ya no da más de sí. El vendaje no aguantará mucho más y está perdiendo fuerzas. Pero lo peor no es eso, ¡lo peor es que emana calor! Sí, sí, literalmente. Llevo más de veinte minutos llevándolo a cuestas porque él solo ya no puede y desde entonces me aso como un pollo en el horno. Supongo que tendrá algo que ver con su “don”, como él lo llama. Por el camino he intentado sonsacarle algo acerca de “los dones”, pero no ha soltado prenda. Al final lo he visto tan sin fuerzas que he desistido, no quiero que se desmaye, no podría cargar con él.
No es que me importase mucho el dejarlo tirado en mitad de la nada, me quitaría un peso de encima; es tan orgulloso que a veces me exaspera. Pero por otro lado sé que lo necesito, que yo sola no podría haber llegado tan lejos. Sé que lo necesito para seguir adelante, parece tener mucha más experiencia que yo en fugas y si siguiese sola ya me habrían devuelto al orfanato. No puedo ni quiero volver, otra vez no. O puede que no quiera dejarlo porque está empezando a importarme, y realmente espero que no sea eso. No soportaría cogerle cariño y que la escena con mi supuesta familia, las personas a las que más quería en este mundo, se repitiera.
JK parece realmente jodido, apenas puede andar y da la sensación de que en cualquier momento se va a desmayar pero le animo a que siga adelante, yo sola no podría seguir. Ni siquiera sé dónde cae la casa de su amigo el médico. El vendaje ya se ha cubierto por completo con su sangre y le hace falta cambiarlo inmediatamente, de lo contrario en cuanto entremos en el pueblo la gente nos mirará y querrá llevarnos a un hospital. Aun no entiendo por qué JK no quiere siquiera acercarse a un hospital, aunque también tengo otras muchas preguntas. Parece conocer perfectamente todo lo relacionado con estas malditas maldiciones, tengo que recordarme a mi misma el preguntarle por ellas en cuanto se recupere.
Lo miro de nuevo y veo cómo cada vez va perdiendo más y más fuerzas. El vendaje improvisado está ya tan empapado con su sangre que no sirve de nada y JK está a punto de volver a desmayarse.
—¡NO! —le gritó—. No puedes desmayarte, por favor. Solo aguanta un poco más —le animo.
Se le empiezan a cerrar poco a poco los ojos y veo como se me empieza a escurrir de las manos.
—Mierda, no, no, no. JK, no, por favor.
Lo tumbo en el suelo del parque en el que nos encontramos. Miro a mi alrededor. Debe de ser pronto porque no veo a nadie a quién solicitar ayuda. Es un parque enorme. La hierba verde cubre todo el suelo, excepto la zona de juegos de los niños donde arena cubre todo el suelo. La hierba parece bien cortada, probablemente un jardinero se ocupe del parque. Con suerte aparezca y pueda pedirle ayuda, ojalá. Sigo mirando en derredor pero no veo a nadie. Solo veo los columpios rojos junto con un parque de juegos compuesto por varios toboganes de distintas formas, algún que otro puente colgante, una barra para bajar deslizándose e incluso varias zonas de escalada artificial, todo de cientos de colores. Y cientos de bancos repartidos por todo el parque, junto con un pequeño lago en el centro y un puente para poder cruzarlo. Nada, no hay nadie; exceptuando a los patos que hay en el lago pero no creo que puedan ayudarme.
Comienzo a desesperarme, ¿y ahora qué hago?
Maldita sea. Estúpido niñato orgulloso que se cree que puede con todo. ¡No eres tan fuerte como tú te crees, tío listo! —le grito—. Y ahora yo que hago, ¿eh?
En momentos como este me siento súper pequeña y ridícula. Si fuese yo la desmayada, JK ya habría sabido qué hacer conmigo pero yo no soy él. Tengo que hacer algo ya.
De acuerdo, piensa. Puedes hacerlo. Me quito de una vez la dichosa chaqueta que me estaba asando por el calor de JK y me la ato a la cintura. Levanto a JK como puedo y lo arrastro hasta un banco. ¡Madre mía! O él pesa demasiado o yo soy una flojucha, probablemente más la segunda opción. Lo acomodo en el banco y empiezo a desvendarlo, poco a poco, con delicadeza. En cuanto se lo quito la sangre empieza a emanar como si de un grifo se tratase. Me fijo bien en la herida: tiene una brecha de un tamaño descomunal, eso solo con grapas podrá curársele. Con rapidez me desato la chaqueta y se la coloco alrededor de la herida, usándola de vendaje. Por lo menos, algo más aguantará.
Vuelvo a mirar por el parque, buscando a alguien que pueda ayudarme pero sigo sin ver a nadie. Pero, de repente, fijándome bien descubro que a las afueras del parque hay una casa. Parece una casa antigua, como una antigua mansión o algo así. Roja y blanca, con columnas sujetándole el porche y grandes ventanales por toda la fachada. Da escalofríos. Las paredes son de un rojo tan oscuro que parecen sangre, aunque sé perfectamente que no lo es, me da verdaderos escalofríos. Pero no me queda otra, cojo a JK y lo arrastro hasta allí como puedo. Necesito la ayuda de quién viva allí.
[Jasper]
Abro los ojos y miro a mi alrededor. No sé dónde estoy. Me encuentro en una habitación de paredes verdes, de un verde súper claro. La habitación cuenta con pocos muebles, un armario blanco empotrado en la pared, una mesilla, un pequeño escritorio y la cama en la que me encuentro, todos blancos. Parecen antiguos, pero le dan un toque de elegancia a la habitación. Al menos, sé que no estoy de vuelta en el centro de menores.
Intento incorporarme pero siento un dolor agudo en la cabeza. Empiezo a recordar los sucesos del día anterior, lo último que recuerdo es haber estado en el parque y haber perdido la consciencia. Me froto la cabeza y me doy cuenta de que la tengo vendada, pero no con el improvisado vendaje que me hizo Lily sino con vendas de verdad.
—Ya era hora, idiota. Me has dado un susto de muerte —dice Lily entrando en la habitación—. ¿Cómo te encuentras?
—Supongo que bien, pero creo que me va a estallar la cabeza. ¿Dónde estamos?
—En casa de Peter, tu amigo el médico. No me gusta estar aquí, esta casa me da escalofríos pero era el único sitio donde podrían curate.
Me entra la risa y suerte una enorme carcajada, tiene razón la casa de Peter resulta un tanto… extraña. Él mismo es extraño.
—¿Qué es lo que me pasó?
—Tuviste una suerte increíble. Te desmayaste cuando cruzábamos el parque y yo ni siquiera sabía adónde tenía que ir. Por suerte vi la casa y se me ocurrió venir a pedir ayuda. Tuviste una suerte increíble, el vendaje ya no aguantaba más y tuve que improvisar uno con mi chaqueta. Que, por cierto, me debes una chaqueta nueva, me la has pringado toda de sangre y esas manchas no salen —dice bromeando, supongo que intentando quitar hierro al asunto de que casi me  muero—. Conseguí traerte hasta aquí no sé ni cómo. Entonces Peter te reconoció y te curó la herida, tienes una brecha bien grave pero Peter te la grapó. Perdiste mucha sangre por no haber cerrado la brecha antes y casi te nos vas. ¡Te juro que la próxima vez que quieras hacerte el machote te dejo tirado por el camino!
No puedo evitar sonreír. Hacía mucho que nadie se preocupaba así por mí.
—Te prometo que la próxima vez que vaya a morirme te avisaré antes —bromeo.
—¡No bromees con esas cosas! —dice golpeándome en el hombro—. Lo he pasado muy mal, pensaba que te me ibas.
—¡Me infravaloras! Soy lo suficientemente fuerte para superar esto y más.
—Ya, claro. Bueno cuando el señorito quiera dejar de hacerse el fuerte, que me explique de qué diablos conoce a Peter y por qué solo él podía curarle.
—Era amigo de mi padre. Él… siempre ha sido como mi tío, el tío guay al que recurres cuando tienes un problema pero que no ves nunca más al año. Sabe lo de mis habilidades, por eso no se asusta al curarme, si fuese al hospital me encerrarían para usarme en estúpidos experimentos. —Ya sabía demasiado, no podía confiar más en ella. Estaba empezando a cogerle cariño y eso solo me destruiría por dentro. Tenía que acabar con este estúpido viaje ya—. Lily… —No podía—. Necesito descansar, me va a estallar la cabeza.
—Vale, vendré a verte más tarde. Descansa. ¡Y nada de hacer sobreesfuerzos! Necesitas reposar un par de días para poder ponerte bien.
Asiento con la cabeza viendo cómo se marcha. Lentamente cierro los ojos, cayendo de nuevo en un pesado sueño.

Eso es todo! Besosos de osos!


sábado, 2 de febrero de 2013

Sigo viva...

¡Hola! Sí, sí, sigo viva. Bueno la cosa es que he estado de exámenes y se me ha hecho imposible actualizar, pero pronto traeré un nuevo capi de What doesn´t kill you makes stronger :3 No me preocupo mucho porque sé que ya estáis acostumbrados a mis desapariciones furtivas por exámenes, trabajos y/o falta de tiempo pero  solo avisar que pronto volveremos a... la actividad normal ;)

Besosos de osos!