domingo, 10 de febrero de 2013

What doesn´t kill you makes stronger: Capítulo 7

¡Hola soñadores! Hoy, por fin, puedo traeros un nuevo capi y es que desde que terminé los exámenes no he tenido ni un momento libre para ponerme a escribir u.u Pero ya puedo traeros este y estoy trabajando en el siguiente :3


Capítulo 7
Un susto de muerte
[Lily]
¡Por Dios! Creo que voy a morir, ¡qué calor! ¡Me va a dar algo! Llevamos todo el día caminando, no me quejo. Quiero decir, estoy cansada pero no me importa seguir caminando si así JK se salva. Ya no da más de sí. El vendaje no aguantará mucho más y está perdiendo fuerzas. Pero lo peor no es eso, ¡lo peor es que emana calor! Sí, sí, literalmente. Llevo más de veinte minutos llevándolo a cuestas porque él solo ya no puede y desde entonces me aso como un pollo en el horno. Supongo que tendrá algo que ver con su “don”, como él lo llama. Por el camino he intentado sonsacarle algo acerca de “los dones”, pero no ha soltado prenda. Al final lo he visto tan sin fuerzas que he desistido, no quiero que se desmaye, no podría cargar con él.
No es que me importase mucho el dejarlo tirado en mitad de la nada, me quitaría un peso de encima; es tan orgulloso que a veces me exaspera. Pero por otro lado sé que lo necesito, que yo sola no podría haber llegado tan lejos. Sé que lo necesito para seguir adelante, parece tener mucha más experiencia que yo en fugas y si siguiese sola ya me habrían devuelto al orfanato. No puedo ni quiero volver, otra vez no. O puede que no quiera dejarlo porque está empezando a importarme, y realmente espero que no sea eso. No soportaría cogerle cariño y que la escena con mi supuesta familia, las personas a las que más quería en este mundo, se repitiera.
JK parece realmente jodido, apenas puede andar y da la sensación de que en cualquier momento se va a desmayar pero le animo a que siga adelante, yo sola no podría seguir. Ni siquiera sé dónde cae la casa de su amigo el médico. El vendaje ya se ha cubierto por completo con su sangre y le hace falta cambiarlo inmediatamente, de lo contrario en cuanto entremos en el pueblo la gente nos mirará y querrá llevarnos a un hospital. Aun no entiendo por qué JK no quiere siquiera acercarse a un hospital, aunque también tengo otras muchas preguntas. Parece conocer perfectamente todo lo relacionado con estas malditas maldiciones, tengo que recordarme a mi misma el preguntarle por ellas en cuanto se recupere.
Lo miro de nuevo y veo cómo cada vez va perdiendo más y más fuerzas. El vendaje improvisado está ya tan empapado con su sangre que no sirve de nada y JK está a punto de volver a desmayarse.
—¡NO! —le gritó—. No puedes desmayarte, por favor. Solo aguanta un poco más —le animo.
Se le empiezan a cerrar poco a poco los ojos y veo como se me empieza a escurrir de las manos.
—Mierda, no, no, no. JK, no, por favor.
Lo tumbo en el suelo del parque en el que nos encontramos. Miro a mi alrededor. Debe de ser pronto porque no veo a nadie a quién solicitar ayuda. Es un parque enorme. La hierba verde cubre todo el suelo, excepto la zona de juegos de los niños donde arena cubre todo el suelo. La hierba parece bien cortada, probablemente un jardinero se ocupe del parque. Con suerte aparezca y pueda pedirle ayuda, ojalá. Sigo mirando en derredor pero no veo a nadie. Solo veo los columpios rojos junto con un parque de juegos compuesto por varios toboganes de distintas formas, algún que otro puente colgante, una barra para bajar deslizándose e incluso varias zonas de escalada artificial, todo de cientos de colores. Y cientos de bancos repartidos por todo el parque, junto con un pequeño lago en el centro y un puente para poder cruzarlo. Nada, no hay nadie; exceptuando a los patos que hay en el lago pero no creo que puedan ayudarme.
Comienzo a desesperarme, ¿y ahora qué hago?
Maldita sea. Estúpido niñato orgulloso que se cree que puede con todo. ¡No eres tan fuerte como tú te crees, tío listo! —le grito—. Y ahora yo que hago, ¿eh?
En momentos como este me siento súper pequeña y ridícula. Si fuese yo la desmayada, JK ya habría sabido qué hacer conmigo pero yo no soy él. Tengo que hacer algo ya.
De acuerdo, piensa. Puedes hacerlo. Me quito de una vez la dichosa chaqueta que me estaba asando por el calor de JK y me la ato a la cintura. Levanto a JK como puedo y lo arrastro hasta un banco. ¡Madre mía! O él pesa demasiado o yo soy una flojucha, probablemente más la segunda opción. Lo acomodo en el banco y empiezo a desvendarlo, poco a poco, con delicadeza. En cuanto se lo quito la sangre empieza a emanar como si de un grifo se tratase. Me fijo bien en la herida: tiene una brecha de un tamaño descomunal, eso solo con grapas podrá curársele. Con rapidez me desato la chaqueta y se la coloco alrededor de la herida, usándola de vendaje. Por lo menos, algo más aguantará.
Vuelvo a mirar por el parque, buscando a alguien que pueda ayudarme pero sigo sin ver a nadie. Pero, de repente, fijándome bien descubro que a las afueras del parque hay una casa. Parece una casa antigua, como una antigua mansión o algo así. Roja y blanca, con columnas sujetándole el porche y grandes ventanales por toda la fachada. Da escalofríos. Las paredes son de un rojo tan oscuro que parecen sangre, aunque sé perfectamente que no lo es, me da verdaderos escalofríos. Pero no me queda otra, cojo a JK y lo arrastro hasta allí como puedo. Necesito la ayuda de quién viva allí.
[Jasper]
Abro los ojos y miro a mi alrededor. No sé dónde estoy. Me encuentro en una habitación de paredes verdes, de un verde súper claro. La habitación cuenta con pocos muebles, un armario blanco empotrado en la pared, una mesilla, un pequeño escritorio y la cama en la que me encuentro, todos blancos. Parecen antiguos, pero le dan un toque de elegancia a la habitación. Al menos, sé que no estoy de vuelta en el centro de menores.
Intento incorporarme pero siento un dolor agudo en la cabeza. Empiezo a recordar los sucesos del día anterior, lo último que recuerdo es haber estado en el parque y haber perdido la consciencia. Me froto la cabeza y me doy cuenta de que la tengo vendada, pero no con el improvisado vendaje que me hizo Lily sino con vendas de verdad.
—Ya era hora, idiota. Me has dado un susto de muerte —dice Lily entrando en la habitación—. ¿Cómo te encuentras?
—Supongo que bien, pero creo que me va a estallar la cabeza. ¿Dónde estamos?
—En casa de Peter, tu amigo el médico. No me gusta estar aquí, esta casa me da escalofríos pero era el único sitio donde podrían curate.
Me entra la risa y suerte una enorme carcajada, tiene razón la casa de Peter resulta un tanto… extraña. Él mismo es extraño.
—¿Qué es lo que me pasó?
—Tuviste una suerte increíble. Te desmayaste cuando cruzábamos el parque y yo ni siquiera sabía adónde tenía que ir. Por suerte vi la casa y se me ocurrió venir a pedir ayuda. Tuviste una suerte increíble, el vendaje ya no aguantaba más y tuve que improvisar uno con mi chaqueta. Que, por cierto, me debes una chaqueta nueva, me la has pringado toda de sangre y esas manchas no salen —dice bromeando, supongo que intentando quitar hierro al asunto de que casi me  muero—. Conseguí traerte hasta aquí no sé ni cómo. Entonces Peter te reconoció y te curó la herida, tienes una brecha bien grave pero Peter te la grapó. Perdiste mucha sangre por no haber cerrado la brecha antes y casi te nos vas. ¡Te juro que la próxima vez que quieras hacerte el machote te dejo tirado por el camino!
No puedo evitar sonreír. Hacía mucho que nadie se preocupaba así por mí.
—Te prometo que la próxima vez que vaya a morirme te avisaré antes —bromeo.
—¡No bromees con esas cosas! —dice golpeándome en el hombro—. Lo he pasado muy mal, pensaba que te me ibas.
—¡Me infravaloras! Soy lo suficientemente fuerte para superar esto y más.
—Ya, claro. Bueno cuando el señorito quiera dejar de hacerse el fuerte, que me explique de qué diablos conoce a Peter y por qué solo él podía curarle.
—Era amigo de mi padre. Él… siempre ha sido como mi tío, el tío guay al que recurres cuando tienes un problema pero que no ves nunca más al año. Sabe lo de mis habilidades, por eso no se asusta al curarme, si fuese al hospital me encerrarían para usarme en estúpidos experimentos. —Ya sabía demasiado, no podía confiar más en ella. Estaba empezando a cogerle cariño y eso solo me destruiría por dentro. Tenía que acabar con este estúpido viaje ya—. Lily… —No podía—. Necesito descansar, me va a estallar la cabeza.
—Vale, vendré a verte más tarde. Descansa. ¡Y nada de hacer sobreesfuerzos! Necesitas reposar un par de días para poder ponerte bien.
Asiento con la cabeza viendo cómo se marcha. Lentamente cierro los ojos, cayendo de nuevo en un pesado sueño.

Eso es todo! Besosos de osos!


2 comentarios:

  1. Halee muy bien, nely. Y ahora me dejas asi? Amda ya! Me puse a leer esta oorque la otra no la actualizabas, te tendre que torturar para que sigas!

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    1. Como que te dejo así? O.o pero si este termina bien! Sin intrigas u.u Todo es quejarse joux, pronto lo actualizo, si puedo este finde o en cuanto vuelva del viaje ;)

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