viernes, 5 de abril de 2013

What doesn´t Kill you makes stronger: capítulo 8

¡Hola soñadores! Hoy os traigo el capítulo 8 de esta novela, espero que os guste! (:


Capítulo 8
Kim
[Jasper]
Me despierto poco a poco, he debido de dormir horas porque ya está anocheciendo. Intento levantarme, llevo tantas horas durmiendo que necesito ir al baño urgentemente. Esta vez me cuesta menos levantarme, me duele menos el cuerpo.
Al ir a volver a la habitación oigo unas voces provenientes del primer piso. Me asomo a las escaleras pero no veo a nadie. Decido bajar yo misma a investigar, y cada paso que doy bajando es un esfuerzo sobrehumano. Cuando, al fin, consigo llegar hasta abajo vislumbro a Peter y Lily en el comedor, charlando mientras cenan.
—Hola —les saludo.
—¡JK! ¿Por qué te has levantado? Te dije que necesitabas reposo absoluto.
—No te preocupes, me encuentro mejor.
—¿Te sirvo un plato? ¿Tienes hambre?
—No estaría mal, tío, gracias.
Peter vuelve al rato con un enorme plato de sopa.
—¿Te la calientas tú mismo? Se me ha estropeado el microondas, aunque si lo prefieres te la caliento en el fuego, aunque tardará un rato.
—Está bien yo lo hago.
Peter coloca el plato en la mesa, enfrente mío, me concentro y apoyo las manos sobre él. Al poco rato está tan caliente que empieza a salir humo. Lily abre los ojos de par en par, asombrada. Nunca me había visto “en acción”.
—¿Yo también puedo hacer eso? —pregunta ilusionada.
—No, por lo que me has contado, y con la poca experiencia que tengo sobre poderes… Ya sabes al único que he conocido así en toda mi vida ha sido a JK. Diría que tú lo podrías congelar.
—¿En serio? ¿Puedo probar?
Veo la ilusión en sus ojos, ya no parece tan disgustada con la idea de los poderes. Pero todo esto es demasiado para mí, me recuerda demasiado a ella… Kim… Se me empiezan a humedecer los ojos.
—Se me ha quitado el apetito —murmuro y me levanto dispuesto a volver a la habitación verde.
Lily intenta impedírmelo, pero Peter le hace un gesto indicándole que me deje, que ahora no es el momento, que está todo bien.
Subo corriendo las escaleras, sin importarme una mierda el fuerte dolor que estoy empezando a tener otra vez. No quiero pensar en nada, pero la imagen de mi hermana se me repite en la cabeza una y otra vez. Es demasiado para mí, no puedo soportarlo. Llego al fin arriba y me tumbo en la cama, con las manos alrededor de la cabeza, intentando parar los recuerdos e ignorando el daño que me hago en la herida al apretarme la cabeza.
Cuando ya no lo aguanto más cierro los ojos y dejo que me embarguen los recuerdos, tal vez reviviéndolos se acabe este dolor que siento por dentro.
Me encontraba en el viejo orfanato donde vivía tras la muerte de mi padre con mi hermana. Kim se encontraba a mi lado, jugando con sus poderes. Nunca habíamos tenido miedo a utilizar nuestros poderes en casa, papá nos había enseñado que no era nada malo, que era normal, pero allí solo lo hacíamos cuando nadie se encontraba cerca, yo no fiaba un pelo de nadie. Kim tenía el don de la telequinesia, podía mover objetos con la mente como si nada y en ese momento estaba haciendo malabares con la mente con algunos de sus peluches.
Unos hombres pasaron por la puerta, ya hice corriendo que Kim dejara de jugar con los peluches pero ya era demasiado tarde: la habían visto. No sé quiénes era, ni tampoco qué estaban haciendo allí. Lo único que sé es que la cogieron del brazo y se la llevaron, intenté impedírselo, pero con diez años como no tenía no podía hacer mucho contra tres hombres.
Forcejeé y pataleé, pero al final no pude conseguir nada. Me amenazaron, me hicieron jurar que nunca, jamás, diría nada a nadie o de lo contrario matarían a Kim. A día de hoy ni siquiera estoy seguro de que esté viva, tal vez ya ni siquiera lo esté.
Esos hombres no se dieron cuenta de que yo también tenía poderes, solo vieron a Kim y por eso se la llevaron, por eso yo me salvé cuando no debería haberlo hecho. Debería haber sido al revés, debería haber sido yo al que secuestrasen en su lugar, debería haberle prohibido que utilizase su poderes nunca. Pero con ocho años solo piensas que es un juego, no piensas en los peligros que pueden tener dichos poderes. 

¡Besosos de osos!


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