viernes, 24 de mayo de 2013

Standing in the hall of fame

Yeah, You could be the greatest
You can be the best
You can be the king kong banging on your chest

You could beat the world
You could beat the war
You could talk to God, go banging on his door

You can throw your hands up
You can be the clock
You can move a mountain
You can break rocks
You can be a master
Don't wait for luck
Dedicate yourself and you can find yourself

Standing in the hall of fame
And the world's gonna know your name
Cause you burn with the brightest flame
And the world's gonna know your name
And you'll be on the walls of the hall of fame

You could go the distance
You could run the mile
You could walk straight through hell with a smile

You could be the hero
You could get the gold
Breaking all the records that thought never could be broke

Do it for your people
Do it for your pride
Never gonna know if you never even try

Do it for your country
Do it for name
Cause there's gonna be a day

When your, standing in the hall of fame
And the world's gonna know your name
Cause you burn with the brightest flame
And the world's gonna know your name
And you'll be on the walls of the hall of fame

Be a champion, Be a champion, Be a champion, Be a champion

On the walls of the hall of fame

Be students
Be teachers
Be politicians
Be preachers

Be believers
Be leaders
Be astronauts
Be champions
Be true seekers

Be students
Be teachers
Be politicians
Be preachers

Be believers
Be leaders
Be astronauts
Be champions

Standing in the hall of fame
And the world's gonna know your name
Cause you burn with the brightest flame
And the world's gonna know your name
And you'll be on the walls of the hall of fame

(You can be a champion)
You could be the greatest
(You can be a champion)
You can be the best
(You can be a champion)
You can be the king kong banging on your chest


(You can be a champion)
You could beat the world
(You can be a champion)
You could beat the war
(You can be a champion)
You could talk to God, go banging on his door

(You can be a champion)
You can throw your hands up
(You can be a champion)
You can be the clock
(You can be a champion)
You can move a mountain
(You can be a champion)
You can break rocks

(You can be a champion)
You can be a master
(You can be a champion)
Don't wait for luck
(You can be a champion)
Dedicate yourself and you can find yourself
(You can be a champion)

Standing in the hall of fame

The Script - Hall of Fame ft. will.i.am

martes, 21 de mayo de 2013

Cuando surge la inspiración...

y empiezas a escribir sin parar. Entonces, llega alguien que te pide que le dejes el ordenador un rato, porque es compartido, y no te queda otro remedio que dejárselo. Esta y otras maneras de joderte la inspiración -.-"

lunes, 20 de mayo de 2013

*Aviso*

¡Hola soñadores! Hoy vengo con un aviso y es que llevo tiempo pensándolo y al fin me he decidido. Hace tiempo que quería abrir un blog personal, uno en el que poder escribir lo que me diese la gana y cuando me diese la gana (y no me refiero a relatos y esas cosas, sino a pensamientos y así) y al fin he decidido que lo haré, pero que en lugar de abrir uno nuevo, ya que este lo tengo un poco abandonado por falta de tiempo para escribir lo haré aquí. 

Lo siento mucho si a alguien no le gusta o no le interesa leer ese tipo de cosas, si tan solo le interesa leer los relatos y/o capis de novelas, pero si no os interesa a alguien entonces podéis dejar de seguirme si queréis :) Al resto, a los que no os moleste, os doy las gracias por estar ahí y apoyarme ^^ A partir de ya, empezaré a subir entradas cuando quiera por cualquier chorrada que quiera poner  :P

¡Besosos de osos!


lunes, 13 de mayo de 2013

¡Llega ediciones Sedna, la nueva editorial online!

¡Hola soñadores! Hoy vengo a hablaros de ediciones Sedna, una nueva editorial online. Dejadme que os deje su presentación oficial:


Ediciones Sedna fue creado el día 30 de Abril del 2013. Somos una nueva editorial creada por un par de amantes de la literatura. Nuestro objetivo es hacer llegar esas historias que no consiguen ganarse una oportunidad y abrirse camino a mucha gente, porque siempre habrá alguien a quien sí le llegue a interesar dicha historia.

Sabemos que no somos profesionales, y que no podemos llegar al nivel de las grandes editoriales, pero también sabemos que vamos a poner todo el cariño, incluso puede que más, que ponen las otras editoriales en sus obras, en las nuestras. Y aunque sepamos que no llegaremos a tanto nivel vamos a poner todo el esfuerzo en hacernos llegar a la gente y ayudar así al autor a darse a conocer.

¿Qué es lo que le ofrecemos al escritor?

Le ofrecemos la corrección y revisión integra de su obra y la creación de un pdf diseñado (y una portada en el caso de necesitarla) para descarga gratuita y posterior disfrute de sus lectores. Además de ofrecerle asistencia en cuanto a ortografía, síntesis de las oraciones y demás ayuda que pueda precisar. Nuestra principal idea es conseguir un ambiente cómodo para el autor, en el que reciba asistencia en todo aquello que precise por parte de la editorial.



La editorial lo único que pretende es que los autores que lo deseen y decidan mandar sus obras puedan tener un bonito pdf para que todos sus lectores puedan disfrutar de su obra en todo su esplendor. ¿Dónde podéis encontrarla? Pues este de aquí (clic en aquí) es su blog, donde podréis encontrar más información sobre la misma. Espero que a muchos os resulte de interés, y que si tenéis una obra terminada y arrinconada en un cajón que nunca pensasteis en publicar y no sabéis qué hacer con ella, aprovechéis la oportunidad y decidáis mandarla. 

¡Besosos de osos!


sábado, 11 de mayo de 2013

Waht doesn´t kill you makes stronger: Capítulo 9.

¡Hola soñadores! Hoy os traigo el capítulo 9 de esta novela :)


Capítulo 9
Traicionados
[Jasper]
Me despierto sobresaltado de repente. Debí de quedarme dormido soñando con Kim. Oigo gritos que vienen desde abajo, eso debe de ser lo que me ha despertado. Escucho con atención y me doy cuenta de que es Lily: está pidiendo auxilio.
Me levanto corriendo de la cama, tan rápido que hace que me maree. Estoy a punto de salir corriendo por la puerta en ayuda de Lily cuando unos hombres se me empiezan a acercar. Los dos hombres llevan sendos trajes de color verde oscuro, con camisa blanca y corbata a juego con el traje. El primero, de pelo castaño y ojos marrones; y el segundo rubio, con ojos verdes. Su expresión no me gusta un pelo.
—¿Quiénes son? ¿Qué es lo que quieren? —les digo, preparándome para defenderme.
No me contestan, pero se siguen acercando a mí. Me apresan cogiéndome por los brazos y empiezo a patalear y a gritar en busca de auxilio. Entonces veo a Peter que está subiendo por las escaleras y se me iluminan los ojos. ¡Estoy salvado! Pero me asombro todavía más cuando me dice:
—No te risitas, JK. Será peor. Es mejor que te quedes tranquilito y dejes que te llevemos a la furgoneta. Ellos solo están haciendo su trabajo, no te harán daño.
—¡Y una mierda! —exclamo mientras hago prender fuego la americana de uno de los dos hombres.
El hombre me suelta y se tira al suelo para intentar apagarla. Mientras, yo me deshago del amague y consigo escapar saliendo corriendo escaleras abajo. Una vez abajo no consigo localizar a Lily por ninguna parte. ¡Mierda!¿Dónde estás? Empiezo a buscarla por toda la estancia, corriendo lo máximo que puedo. Pronto tendré a los hombres de nuevo encima, no creo que la distracción del fuego los duro mucho. Termino de buscarla en el salón y me dirijo a la cocina pero tampoco se encuentra ahí. ¿Dónde rayos te has metido? Oigo como los hombres empiezan a bajar y los veo ya en las escaleras, entonces abro corriendo la puerta y salgo a la calle. Que Lily se las apañe sola, no pienso dejar que me atrapen, pienso. Aunque no sé a quién pretendo engañar porque sé perfectamente que no la dejaré sola y que no me iré sin ella.
Una vez fuera miro a mi alrededor y veo una furgoneta blanca aparcada delante de la verja que separa la villa del parque. Veo que tiene las puertas abiertas y echo a correr hacia ella. Entonces descubro dónde estaba Lily. Me acerco corriendo al maletero de la furgoneta y la veo tirada en él, con los brazos y pies atados y unas cintas alrededor de los ojos y la boca. Uno de los hombres sale de la casa y comienza a correr hacia mí. Sé que no me va a dar tiempo de desatar a Lily así es que la cojo en brazos y salgo corriendo como alma que lleva al diablo, no pienso dejar que nos atrapen.

*        *        *

Llevamos media hora corriendo, más o menos. Sigue siendo de noche, o tal vez sea ya de madrugada, no estoy muy seguro. Lo que sí sé es que está todo oscuro y que me cuesta correr sin tropezar con nada y con Lily en brazos. Por el camino le he dicho que era yo, para que estuviese tranquila, pero se me dificulta bastante intentar quitarle la cinta de los ojos o de la cara.
Cuando me parece que nos hemos alejado ya bastante le desato todos los amagues.
—¿Estás bien?
—Eso creo. Gracias, ya sabes, por salvarme y eso.
—Lo importante es que estás bien. ¿Puedes caminar?
—Sí, creo que sí.
—¿Y correr?
—Eh… Llevo media hora sin poder ver nada, creo no. Estoy un tanto desorientada.
—Venga, yo te ayudo.
Le cojo del brazo para dejar que se apoye en mí y servirle de apoyo para que pueda andar bien. De vez en cuando echo una ojeada por detrás nuestro pero parece que nadie nos persigue. No puedo creerme que Peter me traicionara, nunca lo hubiese pensado y todavía no me lo creo. Hago bien en no confiar en nadie, visto lo visto cuando confías en alguien te traiciona. Aunque creo que puedo confiar en Lily, quiero decir es tan indefensa y me recuerda tanto a mi hermana que no creo que pase nada por confiar en ella. No creo que me traicione, sin mí está perdida.
No puedo evitar preguntarme si esos hombres eran de la misma clase que los que se llevaron a mi hermana hace años.

[Lily]
Caminamos y caminamos sin parar. Creo llevar tanto tiempo caminando que ya no siento ni las piernas. Ha amanecido y mi estómago me gruñe reclamándome el desayuno que no le he dado. Aún no me he atrevido a preguntarle a JK quiénes eran esos hombres, y no sé si me atreveré. Tampoco es que quiera saberlo. En estos momentos lo único que me gustaría es poder acurrucarme en mi cama y dejar que todo mi alrededor desapareciese. No, mi cama no. Nunca más volverá a ser mi cama, ni siquiera sé si algún día volveré a tener una cama fija.
—Creo que es seguro parar aquí a descansar —me dice JK sacándome de mi ensoñación.
—Genial porque estoy realmente muerta —digo tirándome en el banco.
JK se sienta a mi lado, percibo lo tenso y alerta que está.
—JK, ¿quiénes crees que eran esos hombres?
—No lo sé, Lily, no lo sé.
—¿Qué hubiese pasado si…? Ya sabes, si nos hubiesen atrapado, ¿qué pensaban hacer con nosotros?
—Probablemente utilizar nuestros poderes en su propio beneficio.
—JK… Tengo miedo, ¿qué pasará si nos encuentran?
—No nos encontrarán, ¿vale? No dejaré que eso pase. Mientras yo esté a tu lado, no te pasará nada, peque. Confía en mí —dice mientras me abraza e intenta reconfortarme—. Escúchame bien, ahora ya no es solo cuestión de escaparse, es cuestión de vida o muerte. No podemos dejar que nos encuentren, porque si lo hacen estaremos perdidos. Tenemos que poner tierra de por medio con esos hombres sea como sea.
—¿Vamos a seguir huyendo?
—Y lo más rápido que podamos. Venga, se acabó el descanso: hay que seguir.
Me pongo en pie y lo ayudo a levantarse. Seguir caminando, creo que eso se va a convertir en mi única motivación, eso y que no me encuentren por nada del mundo.


¡Besosos de osos!


domingo, 5 de mayo de 2013

Un Hada y el Muro Susurrante

¡Hola soñadores! Lo prometido es deuda así es que hoy os traigo un relato nuevo, lo escribimos hace bastante tiempo entre unas amigas y yo, espero que os guste :)




Un hada y el Muro Susurrante
Escrito por: Airin, Dream & Fly, Darkiel, DieciseisLunas, Meli18298!! y Melody!
Moderado por: Dream & Fly
Érase una vez son tres palabras con las que empiezan todos los cuentos de hadas, de demonios o de brujas.
Los cuentos de hadas son aquellos en los que una preciosa dama se ve ahogada por los celos de una bruja, que intentará destruir su vida y ella será rescatada por un maravilloso príncipe azul. Es curioso, que se llame cuento de hada y no salga ninguna. ¿La muchacha? Puede ser que sea ella el hada, pero es una simple humana que se deja caer por los trucos de una bruja, un hada no es débil. ¿El príncipe? Es una idea un tanto extraña, él tiene el valor de un hada, pero jamás su gracia. ¿La bruja? Quien sabe las hadas pueden ser tan buenas como malas, pueden ser tan feas como bellas, tan jóvenes como viejas… Si quizás por eso se llamen así.
Luego están los cuentos de demonios, que empiezan con desgracias, siempre, en ellos el protagonista se ve sometido a ciertas circunstancias que lo harán cada vez menos humano o tal vez más, porque el egoísmo, la codicia, la envidia y la lujuria lo terminaran convirtiendo en un ser de ojos rojos como la sangre que se bebe en cada uno de sus festines.
Y por último los cuentos de brujas, esas a la que todos tachan de viejas amargadas, feas y con verrugas que se transforman en bellas mujeres capaces de realizar una magia impresionante desde levantar los mares hasta abrir los cielos. Tales cuentos que solo tratan de las maldades que realizan y de las penurias por las que pasaron.
En el Mundo Libre, cuando cumples dieciséis años te asignan uno de esos papeles, conforme haya sido la historia de tu vida. Una simple y estúpida palabra decidirá tu futuro para siempre.
Y si tu papel es el de una bruja o el de un demonio, te mandan a la otra parte de «El Muro Susurrante» a la que llaman Zona Muerta. Debido a que ellos pueden resultar lo más peligroso de estas extensas tierras; por miedo a ellos, a su fuerza, a su inteligencia se les manda ahí como a una cáscara de naranja se tira a la basura. Una vez en el otro lado se les priva de alimento.
El alimento para nosotros son las palabras, largas cadenas de frases nos hacen crecer, hablar, leer, caminar, correr… Porque la sabiduría será lo que se les robe para realizar sus excelentes trucos.
Hada soy desde hace un año y todavía no sé si mi papel es ser la hada dama o la hada bruja, pero si se trata de este segundo entonces tendré que hacer todo lo posible por ocultarlo.
Como hada que soy, vivo en la Zona Viva. Mientras paso horas y horas leyendo a veces siento como si el viento gritara en susurros, como si tratara de hablarme y su falta de voz se lo impidiera. Cuando esto sucede miro El Muro Susurrante y creo que esos gritos del viento son en realidad el polvo de voces que arrastra a través de El Muro. Ellos tienen hambre. Tienen hambre desde hace mucho tiempo. Necesitan leer.
Muchas veces, por curiosidad me entran ganas de acercarme al Muro Susurrante pero como las Serpientes Azules se deslizan constantemente a su alrededor y los Búhos Rapiña vuelan por encima de mi cabeza proyectando su sombra en mis ojos, mi curiosidad muere en segundos. Pero son tantas las voces que oigo cada noche como preciosas melodías rotas por desafinados instrumentos, que es inevitable no pensar cómo será su dolor.
Y esa noche voy.
Estoy muy intrigada me acerco con mucha cautela y de pronto escucho una voz, casi ni se oye pero estoy segura de haberla escuchado, me acerco poco a poco y nuevamente lo escucho, parece un lamento.
—¿Quién anda allí? ¿se encuentra bien? ¿necesita ayuda?
—Niña no estoy bien tengo hambre, me estoy debilitando. —La voz apenas es un débil susurro perceptible.
Yo saco un libro de mi mochila y trato de pasárselo por el pequeño agujero que hay.
—Tome usted esto, le va a ayudar. —Los ojos que veo por el agujero se iluminan por un momento pero luego esa ilusión se desvanece al darse cuenta de que el libro no va entrar por el pequeño agujero.
—Gracias niña ha sido muy amable de tu parte, pero ya ves que no hay nada que se pueda hacer. —Estoy muy cansada sé que ya me tengo que ir pero me niego a rendirme.
—Volveré mañana y encontrare una solución —le digo. Ella asiente y solo me mira con algo parecido a la nostalgia como si ya le hubieran dicho eso antes y nunca hubieran vuelto.
Al día siguiente vuelvo, a pesar de que he estado buscando una solución no la encuentro, llego al muro y me doy con la sorpresa de que me ha estado esperando me acerco al agujero y veo unos hermosos ojos que brillan de esperanza, me siento muy desdichada al saber que voy a tener que matar esa esperanza pero de pronto se me ocurre algo. ¿Qué pasaría si en vez de pasarle los libros los leo?
—Volvisteis.
—Sí, volví y tengo una gran idea.
Esa noche me paso leyendo, un poco antes del amanecer me doy cuenta de que su voz ha ganado fuerza, parece una dulce y tranquila melodía. Al despedirnos le digo que volveré esta noche.
Esa noche voy y me doy cuenta que no está sola sino que tiene un amigo más, al principio la voz del chico es muy débil pero mientras pasa la noche pareciera que ha ganado fuerza.
Me despido y les digo que volveré, al día siguiente voy muy feliz porque tengo una nueva idea he copiado historias en pequeños libros para que pasen por el agujero. Cuando estoy por llegar me doy cuenta de que hay aproximadamente doce personas más, y lo único que puedo pensar es que tendré que hacer muchos libritos más, pero que importa mientras ellos sean felices.
Voy durante muchos días más, después de la primera semana perdí la cuenta. De lo único que soy capaz de recordar es que cada vez hay más gente y del chico, que siempre está a mi lado en El Muro.
Ese chico al cual solo los ojos puedo ver, pero sus ojos me hipnotizan como nadie nunca lo ha hecho, deseo poder verlo a la cara, saber cómo es, pero no puedo, el Muro es un gran obstáculo que no nos deja conocernos.
Emocionada por ver esos grandes y verdes ojos de nuevo me dirijo hasta El Muro, al llegar estoy casi segura que hay mil veces más personas que la última vez y no puedo dejar de preguntarme: ¿Qué es lo que los engancha tanto de los libros?
Me siento en la silla de madera habitual y empiezo mi lectura, no sin antes buscar esos hermosos ojos que me impulsan a leer, y ahí están, verdes como el bosque y sin perder más tiempo me enzarzo en la lectura.
A veces, a mitad de la lectura me detengo a mirarlos a todos, ver las expresiones que dan sus ojos me llena de felicidad. Cuando oyen mis historias sus rostros retoman color, y siento las sonrisas en sus bocas.
Antes de terminar mi lectura me pregunto: ¿De dónde llegarán tantos? Y, ¿a dónde se van después de que terminen? Tal vez se queden ahí…
Cuando termino, me mata la curiosidad. Me despido pero me escondo en un pequeño rincón, cuando me parece que no queda nadie más, me fijo por la pequeña rendija. Doy un pequeño grito, los ojos verdes me están viendo fijamente desde la rendija.
—¿Qué haces aquí mágica lectora? —me preguntan los ojos verdes.
—Yo… Es que… Quería averiguar hacia donde os dirigíais vosotros al terminar mi lectura… —dije avergonzada. La curiosidad siempre mata al gato, y en este caso es una gata y soy yo.
—Pues no lo podréis averiguar. Usted sabe perfectamente que no se puede.
—Lo sé, lo sé… ¿Podría saberse, cuál es su nombre?
—Yo… me llamo Sortia. Y ¿usted hermosa hada?
—Yo me llamo… —Se oyó un ruido lejano por el lado del Muro.
—Me tengo que ir, disculpe —dijo Sortia mientras salía corriendo en el oscuro pasillo.
Decepcionada, pero a la vez feliz, me fui a mi casa. Y camino a ella encontré la respuesta de porque les hacía tanto bien mis lecturas.
La lectura, es algo entretenido. Divertido, que te lleva a un nuevo mundo, lleno de posibilidades y magia, que es solo tuyo, y de tu imaginación. Los libros te hacen sentir, te hacen reír, llorar, amar, enojarte y hasta en momentos decepcionarte, pero siempre quieres más. Al leer ellos sienten todo esto, y hago que sean felices y dichosos. Es un orgullo para mí saber, lo que estoy logrando y lo que puedo seguir haciendo.
Llego a mi casa y me duermo tranquila, pensando en el hermoso muchacho de ojos verdes. Y en la magia que sorprendentemente estoy creando…


Amanece. Siento la luz y el calor que entran por mi ventana. Estoy ansiosa porque llegue de nuevo la noche, para volver al Muro y ver a Sortia, aunque solo sean sus ojos. Sortia, bonito nombre, es curioso, ¿cuál será su origen? Quiero saber más sobre su nombre, sobre él. Si tan solo no existiera ese muro… ¡pi pi pi pi! ¡pi pi pi pi!
—¡¿Pero qué…?! —abro los ojos de golpe por el susto.
Pero no veo nada, que extraño, pensé que había dejado la ventana abierta. Busco a tientas el lugar del que procede ese estridente sonido.
—¡Aquí estás! —Encuentro el despertador y lo apago—. Sin duda debería tirarte a la basura, me levantaría de mejor humor si me despertara escuchando la sinfonía nº 3 de Beethoven, así no habría riesgo de infartos.
Me levanto para abrir la ventana, y al fin llego al lugar, no sin antes dejarme la espinilla en el camino, ¡maldita silla! De repente, noto el fresco de la mañana, el aire roza mi piel con un suave cosquilleo. Un momento… me paro desconcertada. Siento el aire, el calor del sol, incluso percibo la luz, pero… No veo, tengo los ojos abiertos. ¿Qué pasa? No lo entiendo. Busco con mis manos la ventana, desesperada, estoy tocando el borde, los cristales, definitivamente está abierta ¿Por qué no veo? Corro por la habitación tropezándome con los muebles en mi camino, hasta encender la luz. No es posible ¡No funciona! ¿Acaso me quedé ciega? Rompo a llorar desconsolada sin saber qué hacer, haciéndome un ovillo en el suelo.
Creo que debieron pasar horas, o al menos, eso me pareció. Mantengo los ojos cerrados desde que comencé a llorar, con la esperanza de abrirlos y que todo haya sido un mal sueño. Los abro de nuevo, impaciente por la angustia.
El dolor que sentí en ese instante, no podría describirlo. Cualquier persona habría sentido temor, desesperación por levantarse un día y no ver nada. Pero yo no, no me preocupaba como podría desplazarme, como podría alimentarme o hablar con los demás. No. Mi primer pensamiento fue una sola palabra leer… libros, el Muro, mi magia, aquellas personas que me necesitaban, Sortia. Y todo aquello me provocaba un sentimiento de dolor y tristeza. En mi mente aparecieron pensamientos entrelazados, como los eslabones unidos que rodean mi garganta, formando la cadena que descansa en mi cuello. Un colgante que me regaló mi padre en mi último cumpleaños, justo antes de desaparecer. Me toco el colgante instintivamente, mi padre, si estuviera aquí, él podría ayudarme. Me entristecen sus recuerdos.
Y es entonces cuando suena su voz en mi cabeza: «Nunca dejes que los problemas te impidan ver, siempre debes encontrar el camino, solo tienes que buscar una luz que te guíe, mi pequeño topillo». ¿Y si no la veo? Le había preguntado yo, «La luz no solo se ve, también se siente, y sino, solo tienes que recordar por qué te llamo topillo. Al nacer no vemos y eso no nos impide seguir creciendo. Más tarde o más temprano, dejamos de ser pequeños topos para pasar a ser pequeños ratones roedores ¡que lo destrozan todo a su paso!» Empezó una guerra de cosquillas, y entre risas, hámsteres y ratas de alcantarillas, nos quedamos dormidos.
Este recuerdo me hizo despertar, ¿qué hacía ahí sentada? ¡Así no iba a conseguir nada!, y como no tenía a donde ir, y sin ver, tampoco podía arriesgarme demasiado, decidí ir al Muro. Ya me sabía el camino de memoria después de todos estos días, y allí no me sentiría sola, podía esperar a que aparecieran Sortia y los demás, quizás ellos podrían ayudarme.
Llegué al Muro Susurrante sin problemas, y me senté allí a esperar junto a la rendija. Todo estaba muy silencioso, estaba empezando a pensar que igual me estaba quedando sorda también. Pero de pronto, una voz conocida, hizo desaparecer cualquier pensamiento que hubiera tenido hasta el momento.
—Hoy llega más temprano que de costumbre —dijo Sortia, y por su voz sentí que sonreía—. Así tendremos más tiempo para escuchar las historias.
—Creo que eso no podrá ser, lo siento —dije casi en un susurro. Sortia tuvo que percibir la tristeza en mi voz porque se apresuró a responder.
—¿Que le ocurre? ¿Por qué no puede leernos hoy? —contestó angustiado. No sabría decir si estaba así porque se quedaría sin historia, o porque estaba preocupado por mi. Sentí su mirada clavada en mi nuca, pero le estaba dando la espalda y no le dejaba verme a través de la rendija. Mejor para mí, porque en ese momento comenzó a caer una lágrima inesperada, de las que ya pensé que no me quedaban, por haber llorado tanto hacía pocas horas.
—¿Por qué no te das la vuelta y pruebas a contarme? Quizás así te sientas mejor, todavía no llegaron los demás, y tardarán un poco, tenemos tiempo, y yo no tengo nada mejor que hacer. Pero podrías comenzar por decirme tu nombre, yo ya te dije el mío.
Esto me hizo llorar aún más, realmente parecía que se preocupaba por mí. Lentamente cambié de posición para dar la cara y que pudiera verme, y entre llantos intenté explicarle toda la historia. No pronunció palabra mientras yo hablaba, se limitó a escucharme, como hacía cuando les contaba las historias.
—Y por eso ahora no puedo leeros, ya no puedo ayudaros, me he quedado ciega y... y los libros no caben por la rendija, y yo.... soy una inútil, ya no puedo hacer nada para ayudaros —concluí, volviendo a romper en llantos.
—¡Eh! Tranquila. ¿Recuerdas esos libros que escribiste para nosotros? ¿Aquellos que transcribiste tú misma solo para que nosotros pudiésemos leer cuando quisiéramos? Al menos creo que lo hicisteis para eso —asentí con la cabeza—. Bien, pues ahora seremos nosotros los que te devolvamos el favor, por lo agradecidos que estamos de que hayas hecho todo esto por nosotros sin pedir nada a cambio. Ahora seremos nosotros los que te leamos a ti, hasta que te recuperes, ¿vale? No podrás ver porque se te ha cansado la vista, haces demasiado tú sola. Nosotros te leeremos a ti, y cuando estés recuperada podrás volver a leernos, solo si quieres, claro.
—Sí, sí quiero.
—Bien, entonces cuando todos aparezcan lo hablaré con ellos y leeremos nosotros. Incluso podemos contarte nuestras historias. Gracias a ti, que has alimentado nuestra imaginación con los libros, es que hemos podido inventarnos historias propias. Historias que ahora te contaremos nosotros. Y así haremos, cuando tú estés bien, nos las contarás tú y cuando tú estés mal, será nuestro turno de ayudarte.
Y así fue como, a pesar de la distancia o del obstáculo que había entre ellos, el hada hizo muy buenos amigos y ayudó a mucha gente. Que le estarán eternamente agradecidos por sus actos de buena fe. Gracias a ella pudieron leer libros, cosa que no podían hacer porque en su lado del muro no estaban permitidos.


sábado, 4 de mayo de 2013

Novedades novedosas (?

¡Hola soñadores! Bueno sí sé que es cierto que hace como ¿tres, cuatro semanas? que publiqué la última entrada. Como siempre ya sabéis que tengo muchas excusas xD [No, es en serio, curso 1º de batxiller que es un infierno y una matada a estudiar que no me deja tiempo libre, además de dirigir el otro blog literario que también consume no os vayáis a pensar ¬¬, y embaucarme en otros cientos y cientos de proyectos.] Pero ahora en serio, el verdadero problema viene en que me ha dado por escribir otra novela, sí, señoras y señores OTRA más, no tengo remedio. Y para más colmo de males me ha dado por escribirla en una libreta, por lo que llevo como 15 páginas, pero claro hay que pasarla al ordenador y eso... Eso es lo que no hago xD Por lo tanto les pido por favor paciencia, pronto intentaré traer algo nuevo y actualizar más de seguido el blog, pero como sabéis tengo una vida un tanto... ajetreada y con bastante poco tiempo libre. Pero ya sentía que me estaba pasando y que os merecíais una explicación de mi desaparición, por lo que aquí está. Espero poder ganar tiempo libre pronto.

Besosos de osos!